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Testimonios de dos pasajeros del siniestro vial

Sobrevivir para contar

Son dos padres jóvenes que se encuentran, junto con sus hijos, en el Hospital de Niños.
14 de junio de 2017 - 04:06 Por Redacción El Ancasti

Cinco minutos antes de volcar sentí el olor a la goma quemada. Le dije a mi papá: ‘Papi, ¿sientes ese olor? Algo hace olor’”, recordó Lizette López (23), una de las pasajeras del micro Río San Juan del Oro que trasladaba a 70 personas. El transporte no pertenecía a un servicio regular; llevaba a trabajadores golondrinas desde Mendoza a La Quiaca, Jujuy. Casi todos los pasajeros son bolivianos.

El lunes pasado por la tarde, el micro cayó por la Cuesta del Totoral y dio paso al siniestro vial. María Quispe (35) murió en el acto. Una vez informada esta situación, comenzaron a llegar las ambulancias y los móviles policiales. Unos pasajeros con heridas leves fueron asistidos en el Hospital de La Merced, donde permanecieron en observación. Ayer por la tarde, todos fueron dados de alta y, como pudieron, llegaron hasta la Capital, donde los esperaba la colectividad boliviana en Catamarca.

Lizette llegó el martes por la noche al Hospital Interzonal de Niños Eva Perón (HINEP) con su hijo de cinco años, ambos heridos. Ella también estaba golpeada pero se quedó con su guagüita. No recordaba mucho sobre el accidente. "Estaba sola, en el monte. Mi cabello tenía plantas. Escuchaba que mi papá me llamaba pero no le podía responder. Abrí los ojos y vi a mi hijo. Su cabeza estaba cubierta de sangre. Lo limpié con mi campera”, contó, con una voz que apenas podía oírse.

La joven fue asistida en el Hospital San Juan Bautista la misma noche del siniestro y luego volvió al HINEP con su hijo. Madre e hijo quedaron a la espera para que algún pariente los fueran a buscar. "Mi esposo estaba en San Juan Media Agua, trabajando. Está por llegar”, comentó.

Según dijo, era la primera vez que venía a Mendoza a trabajar. Había llegado hace dos meses. "¡Cuánto quisiera estar en Bolivia! Tengo miedo del colectivo. Pienso que puede volcar”, expresó. Ahora su preocupación es su hijo de cinco años. Para él pidió que lo ayuden con ropa, calzado y un chulito (gorro) para la cabeza.

En otra habitación se encontraba Gonzalo Paracta, un joven de 22 años, con su bebé de un año y medio. Sobre el siniestro, atinó a decir que pareciera que se había pinchado un neumático. En el siniestro, su bebé resultó con heridas, al igual que su esposa Liliana Rocha (19), quien está internada en el Hospital San Juan Bautista, y su cuñado Giovanni Rocha (17). "El micro zigzagueaba. Sentí el olor del líquido de freno. ‘Frena’, escuché que alguien gritó; ‘no hay freno’, contestó otro. El micro pasó tres curvas, chocó contra el cerro y cayó. Dio varias vueltas”, detalló.

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