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El lunes habrá alegatos

Confirmaron que "El Gringo" Vitale tenía denuncias por malos tratos

Declararon la hermana y la abuela del imputado y recordaron la violencia que recibían por parte del padre.
1 de junio de 2017 - 04:12 Por Redacción El Ancasti
"Tomado o sano se hacía el macho”, así recordó Angélica Bazán de Cruz a Armando Eduardo "El Gringo” Vitale (52), víctima del parricidio de Chumbicha, ocurrido el 9 de julio del año pasado. La mujer es la abuela materna de Luis Eduardo Vitale (26), imputado por "homicidio agravado por el vínculo”. Junto con su nieta Alejandra Elizabeth Vitale, hija de la víctima y hermana del victimario, fueron las últimas testigos en declarar en la Cámara Penal de Primera Nominación. 
Frente a los jueces Fernando Esteban, Carlos Roselló y Fabricio Gershani Quesada ambas dieron su versión sobre lo sucedido aquella noche. A preguntas del fiscal subrogante Ezequiel Walther y del abogado defensor Orlando del Señor Barrientos, confirmaron que "El Gringo” Vitale trataba con violencia a su familia y, al mismo tiempo, aseguraron que hubo varias denuncias por maltrato en su contra.

Sobre aquella noche, Angélica Bazán de Cruz recordó que su nieto más chico la llamó por teléfono para contarle que padre e hijo habían discutido y que el hijo había pegado al padre. Luego, precisó con detalles varias situaciones de violencia que vivió junto con su hija Zulema, esposa de "El Gringo” y madre del imputado. Si bien durante algunos años Angélica y su esposo vivieron con su hija y su familia, decidieron dejar su propia casa para Zulema y se marcharon a otra vivienda. Según contó, se fueron por el maltrato de Vitale (p) y éste era motivo de reproche de los suegros.

"Mi hija vivía amenazada y no decía nada”, dijo. De esta manera, recordó los maltratos de "El Gringo” para con toda su familia y aseguró que varias veces lo denunció. "Todo lo fastidiaba”, expresó. También, aseveró que su hija Zulema enfermó "de los nervios por los maltratos. Él la cacheteaba. Tiraba cosas y gritaba. No está ‘bien bien’ (su hija) y sigue tomando medicación”, comentó.

La testigo insistió en que en varias oportunidades denunció a "El Gringo” Vitale por estos malos tratos. Sobre la relación con su yerno, Angélica remarcó que "tomado o sano se hacía el macho. Una vez me pegó una cachetada y me echó de la casa”, pese a que era propiedad de la testigo. Una vez que sus suegros se mudaron, no dejaba que los nietos visitaran a los abuelos, recordó.
A su turno, declaró Alejandra Elizabeth Vitale, la última testigo. Frente a los camaristas contó que para esa fecha no vivía en Chumbicha y que su padre tenía una hernia. Esa noche, su hermano menor la llamó para contarle sobre la discusión entre padre e hijo. Otra tía le comentó que a su padre lo llevaron a la Capital, por la herida, pero luego se enteró que había fallecido.

Sobre la discusión, relató que su padre corría al hermano mayor, Luis Eduardo. "Decía que no volviera. Mi padre lo insultaba y lo invitaba a pelear; que si era macho, que se vayan a las manos. Con un fierro le empezó a pegar y Luis se cae. Mi hermano menor decía que le deje de pegar”, recordó. Luego, según sus palabras, su hermano Luis lastimó al padre y "le dio el impacto”.

Después, la testigo recordó cómo era el trato de "El Gringo” para con su familia. "Una vez me pegó en el ojo y casi pierdo la vista. Me había mandado a comprar cigarrillos y me demoré. Siempre (que mandaba a comprar algo) debíamos volver rápido. Mi mamá no decía nada porque tenía miedo. Ella está con un brote psicótico”, indicó.

También, contó que su padre les había dicho en alguna oportunidad que tuvo una vida violenta y que por eso los trataba así. Por último, consideró que si su hermano no se defendía, "la historia hubiera sido al revés".

Tras los últimos dos testimonios, se pasó a un cuarto intermedio. El lunes las partes darán sus respectivos alegatos y posiblemente haya sentencia.
 
Las memorias del horror

Frente a los camaristas, doña Angélica rememoró algunas vivencias que en su momento fueron denunciadas.
"Un día volví del centro de hacer las compras y sentí un chico que lloraba. Luis estaba desnudo, como Dios lo trajo al mundo; él (por el padre) le pegó. Le pregunté a mi hija qué había pasado pero no me contestó nada porque vivía amenazada”.

"Una vez me voy al fondo y digo ‘qué pasa’. Veo que Luis pasa y se viene hacia mí con una manito por detrás y otra por delante. Lo había sacado a la calle y lo estaba haciendo sonar. Me voy al fondo y lo agarro. Había sido que se había sacado una mala nota en la escuela. Por eso le pegaba así”.

"A mi hija le vivía pegando. Si mi hija le decía ‘no le pegués así a los chicos’ le daba una cachetada o una patada, cualquier cosa le hacía. Varias veces lo denuncié”.

"Me pegó una cachetada porque le decía que no los trate así a los chicos cuando a Luis lo agarró y lo colgó en ese tacho con las patitas para arriba y la cabeza en el tacho para ahogarlo. Justo llegué y le dije que no lo haga. Me largó una cachetada y me echó de la casa. Era perverso, terrible. En la Policía de Chumbicha hice la denuncia".
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