A casi un mes de sucedido el aberrante hecho de violencia de género, Carina Santillán, quien fue baleada en el estómago por su ex pareja, Juan Carlos Cativa (38), pudo hablar ante el fiscal subrogante, Alejandro Scidá, y contar parte de la historia. "Si no sos mía no sos de nadie”, le habría dicho la noche de Año Nuevo el sujeto luego de sorprender a la mujer en su domicilio, de la localidad de Saujil, del departamento Pomán y antes de dispararle. En tanto, las pericias revelaron que el arma que él tenía cuando lo atraparon fue la utilizada en el hecho.
Según confiaron fuentes allegadas a la investigación, la joven luego de permanecer varias semanas en cuidados intermedios del hospital San Juan Bautista y ser intervenida quirúrgicamente para reparar el daño que hizo la bala en la zona de su abdomen, pudo declarar finalmente y relatar qué sucedió la noche del hecho.
Aquella noche, Santillán habría ido a bailar con unas primas, y alrededor de las seis de la mañana se despidió para regresar a dormir a su casa, donde vivía sola. Cuando llegó a la puerta de su domicilio, Cativa, con quien hacía poco más de 9 meses se había separado, la estaba esperando y le salió al encuentro. Ella se habría asustado, ya que desde hacía varios meses la venía hostigando, pero para evitar que se fuera, la habría insultado primero y luego le dijo "si no sos mía no sos de nadie”, y le disparó cuando ella le dio la espalda para irse.
Posteriormente, el violento habría tomado la moto de la joven y huyó con el arma en la mano. Fueron vecinos que estaban festejando el año nuevo en un club cercano quienes la socorrieron y la llevaron al hospital. Si bien ella había permanecido consciente todo el tiempo soportando el dolor, no podía hablar.
Según se pudo conocer, en su momento Santillán y Cativa habrían mantenido una larga relación sentimental y tienen hijos en común. Ambos trabajaban en un comercio de Saujil y ahí se habrían conocido. No obstante, la violencia de Cativa habría comenzado a hacer mella en la relación y Santillán decidió separarse. La situación habría sido tolerable, hasta que el imputado fue despedido unos tres meses antes del hecho. Fue entonces que habría comenzado a tomar alcohol y a hostigar a la chica, quien debió radicar una denuncia penal contra él. Esto ocasionó que se dicte una orden de restricción que habría enfurecido aún más al violento.
Cativa fue atrapado casi dos días después de sucedido el hecho. El joven habría huido en la moto y se refugió en la casa de un tío, que no sabía qué había sucedido. Cuando la policía llegó a buscarlo él aún tenía el arma en su poder y amenazó con dispararse, pero fue disuadido.
Fue imputado por los delitos de homicidio en grado de tentativa agravado por femicidio, desobediencia judicial y hurto. El juez de Garantías le confirmó la prisión preventiva la semana pasada.
El arma
Según se pudo saber, con la declaración de Santillán, más la toma de testimonio de otros vecinos que vieron aquella noche a Cativa en la moto de la joven, la causa estaría casi cerrada. Esta semana habrían llegado los resultados de pericias solicitadas por el fiscal, que no solo determinaron que el arma que le fue encontrada a Cativa en su poder era la se utilizó para el hecho, sino que hubo detección de restos de pólvora en la ropa de él y manchas de sangre que determinaron que el disparo fue dado a muy corta distancia. Es por este último motivo que los peritos antes de que Santillán hablara no podían saber en qué lugar se habría producido la escena, ya que la bala no salió del cuerpo de la chica y no habrían hallado rastros de sangre o de pelea en el domicilio que permitieran suponer cómo transcurrió la agresión.