El 18 de octubre pasado, el Tribunal Oral Federal (TOF) condenó a una banda que producía y transportaba estupefacientes a la pena de entre tres y cinco años de prisión, de acuerdo con su grado de responsabilidad en este delito.
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En la producción de drogas la intención es vender
De esta manera, Hugo Eduardo Reynoso (32) fue condenado a cinco años de prisión más una pena de $3.000; su pareja Blanca Azucena Lavelli (34) recibió la misma pena; Ramón Antonio Aranda (31) cuatro años y seis meses de prisión, una multa de $ 3.000 y, además, fue declarado reincidente por primera vez, y Ramón Alfredo Tula (40) tres años de prisión en suspenso y una multa de $ 1.000.
Los jueces federales Juan Carlos Reynaga, Adolfo Raúl Guzmán y José Camilo Quiroga Uriburu hallaron culpable a Reynoso de los delitos de “transporte de estupefacientes y tenencia con fines de comercialización; a Lavelli de los delitos de “transporte de estupefacientes y producción de estupefacientes”, a Aranda del delito de “producción de estupefacientes” y a Tula por “facilitación del lugar”.
De acuerdo con la fundamentación de las condenas, los magistrados consideraron que “en toda actividad de tráfico ilegal de estupefacientes, materias primas, plantas y semillas utilizables para su producción subyace el propósito de lucro de sus personeros. Por dicha razón es que puede afirmarse sin ambigüedades que cada delito cometido en el tráfico de droga trae aparejada la intención de comerciar”.
La acusada Lavelli reconoció el delito que se le imputó. Ante el TOF contó que a su pareja, Reynoso, se le había roto la moto, por lo que pidió prestado un auto. “Cuando fue de vuelta a buscarme, él ya llevaba las cosas y fue cuando lo interceptó la policía. Yo sabía lo que él llevaba y me hago responsable del transporte”, expresó. A su turno, Aranda también admitió lo sucedido. “Me hago cargo de llevar la mochila a la casa de Lavelli para preparar la cocaína. Yo fui el encargado de llevar las cosas para preparar la cocaína”, dijo. De igual manera, Tula reconoció lo propio: “Yo le guardaba las cosas a Reynoso por necesidad. Reconozco que tuve las cosas en mi casa y que luego le fueron secuestradas a Reynoso”, recordó.
Dada la confesión, los jueces explicaron que Reynoso y Lavelli transportaban el material ilícito (cocaína y pasta base) en el baúl del auto en que ambos se conducían. “La tenencia de precursores químicos crea presunción de utilización para la elaboración de estupefacientes, ya que es factor primordial o elemento indispensable para la elaboración de drogas sintéticas o, mejor dicho, para la formación de psicofármacos”, fundamentaron.
Hecho
El 12 de mayo de 2014, la Dirección Drogas Peligrosas de la Policía de la Provincia tomó conocimiento de que dos personas conocidas se estaban dedicando a la elaboración y comercialización sustancia estupefacientes. Seis meses después, en octubre, personal policial observó la presencia de un automóvil y que sus ocupantes, al ver esta presencia, intentaron darse a la fuga. Fueron identificados como Hugo Eduardo Reynoso y Blanca Azucena Lavelli, investigados por Drogas Peligrosas. Se realizó una requisa y del baúl del rodado se incautaron una balanza digital y 2 kilos con 709 gramos de cocaína y un kilo con 25 gramos de pasta base. También se procedió al secuestro de dinero en efectivo, por una suma total de $3.095.
De acuerdo con la investigación, Lavelli contaba con la colaboración de Ramón Aranda para elaborar dichas sustancias prohibidas.