Los lazos de sangre pueden ser tan fuertes pero quizá puedan llevar a una persona por malos caminos. Este año, en el Tribunal Oral Federal (TOF) se concretaron 36 debates. De estos juicios, 10 mujeres tuvieron veredicto condenatorio por infringir la Ley Nacional de Estupefacientes.
De acuerdo con algunos datos publicados por este diario, este fue el año de mayor condena a mujeres vinculadas con el narcotráfico. Otras dos mujeres fueron condenadas en el marco de la Ley Nacional de Trata de Personas. Actualmente, en el Correccional de Mujeres, unas 20 mujeres se encuentran alojadas, la mayoría con causas federales. El Ancasti consultó al juez federal Juan Carlos Reynaga sobre la situación de las mujeres privadas de la libertad por las drogas. Según el magistrado, suelen ser utilizadas por sus familiares para cometer el delito de narcomenudeo.
“Siempre están metidas con alguien más. Hay de todo. Los partícipes de los hechos siempre son familiares, por lo general. No hay casos de una mujer que venda sola; siempre es con el marido o la pareja, el hermano o el padre. Así es siempre”, remarcó.
Como algunas mujeres son madres de niños pequeños o con discapacidad (o ambos casos) o se encuentran enfermas, pueden verse beneficiadas con la prisión domiciliaria. Desde el TOF se informó que actualmente hay tres trámites para solicitar este beneficio. El juez Reynaga recordó que hubo dos casos de mujeres con niños con discapacidad. “De cada tres casos, a uno se le dio prisión domiciliaria”, estimó.
En cuanto al delito, destacó que las mujeres suelen formar parte de los eslabones más débiles. “La pena generalmente para la tenencia de estupefacientes con fines de comercialización arranca en cuatro años. Lo máximo que se dio en el Tribunal Oral Federal fueron 12 años. Algunos casos con vinculación con otra gente tuvieron 12 años; en otros casos se dieron ocho años o la mínima”, detalló.
Según Reynaga, en la mayoría de las causas, en la que una mujer se ve involucrada, son ‘primarias’ es decir, se trató de la primera vez que una mujer se dedicaba a la venta de droga. También recordó que hubo casos agravados, por la participación de dos o más personas. “Por lo tanto, además del artículo 5 se aplica el artículo 11 de la Ley de Estupefacientes. En La Rioja, -provincia donde suele subrogar el magistrado- hubo casos de mujeres que vendían en la puerta de las escuelas; eso es otra causal para agravar”, advirtió.
Casos
Recientemente, tres mujeres fueron condenadas por el TOF, tras haber infringido la Ley Nacional de Estupefacientes. El 1 de noviembre, Valeria Díaz fue hallada culpable en el delito de “transporte y tenencia de estupefacientes para su comercialización agravado por el número de personas”; fue castigada con seis años de prisión domiciliaria –por su delicado estado de salud y con dispositivo electrónico-. El Tribunal fundamentó que junto con su compadre José Dante Salemi, quien fue sentenciado a ocho años de prisión y declarado reincidente y un tercero, formaba una organización.
El 18 de octubre pasado, TOF condenó una banda que producía y transportaba estupefacientes a la pena de entre tres y cinco años de prisión. Blanca Azucena Lavelli formaba parte de una asociación, junto con su pareja Hugo Eduardo Reynoso y dos personas más. Los jueces hallaron culpable a Reynoso de los delitos de “transporte de estupefacientes y tenencia con fines de comercialización" y a Lavelli de los delitos de “transporte de estupefacientes y producción de estupefacientes”.
A finales del mes pasado, Tribunal Oral Federal condenó a los hermanos David y Verónica Barrera a la pena de cinco y de ochos años de prisión por comercializar estupefacientes. Para la hermana, la pena fue mayor porque la venta de droga a menores de edad fue considerada como un agravante.