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La Educación Sexual Integral es una herramienta de prevención

Abuso sexual infantil: la casa puede ser un lugar peligroso

En la mayoría de los casos, los agresores son familiares directos, como el papá, un tío, hermano o padrastro.
19 de noviembre de 2017 - 04:08 Por Redacción El Ancasti

Una niña contó a su abuela que no quería que su padre la siguiera bañando. Una adolescente dijo que su padrastro siempre se propasaba cada vez que la abrazaba y una noche entró a su habitación. Una mujer se animó a denunciar que desde niña y durante 10 años dos tíos abusaban de ella; luego se enteró que su hermana también era víctima. El abuelo le decía a su pequeña nieta que se sentara en sus piernas y la acariciaba en partes donde ella no quería. El Abuso Sexual Infantil (ASI) es, lastimosamente, una realidad cotidiana, al que debe ponérsele un freno. 

Hoy se conmemora el Día Internacional de la Lucha contra el Abuso Sexual Infantil y en una charla con Ezequiel Walther, fiscal de instrucción especializado en el tema, y con Fabricio Gershani Quesada, juez de Menores que participó en la elaboración de la guía de UNICEF “Ruta de Acción ante Situaciones de Abusos a Niños, Niñas y Adolescentes” se analizaron algunas cuestiones relacionadas con este delito. El juez explicó que “hablamos de abuso sexual infantil cuando una persona, por lo general adulto, utiliza la seducción, el chantaje, las amenazas, la manipulación psicológica o la fuerza para involucrar a un niño/a o adolescente en actividades sexuales de cualquier índole”. A la vez que Walther destacó que, en cuanto a estadísticas, está corroborado que la mayoría de estas agresiones tienen que ver con ámbitos privados y, generalmente, son intrafamiliares. “Existen más posibilidades de que el agresor esté dentro del grupo familiar. Ello no excluye que suceda afuera. Al estar adentro de los grupos familiares es mucho más difícil establecer las barreras o medidas de protección necesarias para que esto suceda porque naturalmente uno está menos preparado y predispuesto a que suceda esto”, aclaró. 

Es decir, este tipo de abuso puede ser cometido por el padre, abuelo, hermano, tío, sobrino, hermanastros –en casos intrafamiliares- o por alguien que no comparte el hogar ni la familia –extrafamiliar-, precisó Gershani Quesada.

Con la idea de poner un freno a este delito, el fiscal consideró que es importante dotar a los niños de las mejores herramientas para que se sepan defender ante supuestas agresiones o abusos sexuales infantiles y también para distinguir que en el cuerpo de ellos hay partes que pueden ser más públicas y otras que son absolutamente privadas. “Tiene que ver con la identificación del propio cuerpo y de sus propios espacios; con la posibilidad de dar diálogo franco y espontáneo para que puedan contar lo que les está pasando diariamente. Tiene que ver con reforzar la autoestima de los chicos y de darles la posibilidad de que creen e identifiquen cuál es la red de contención que deben tener y quiénes forman parte de esa red de contención sentimental, pedir ayuda y contar lo que les está pasando. En la mayoría de estos casos, los chicos no pueden poner en palabras más de una vez lo que está sucediendo, sí identifican y advierten que algo no está bien. Intuyen que está pasando algo que no debería”, remarcó. 

En materia de investigación, comentó que surge un problema más serio, al momento de identificar y poner en palabras lo que sucede cuando las víctimas son niños y niñas pequeños. 

Entre estas herramientas, Walther consideró que es absolutamente necesaria la Educación Sexual Integral “y despojarla de conceptos religiosos y morales”. Es decir, tiene que ser sexual en el sentido estrictamente personal, con las connotaciones que pueda llegar a tener el tema de ocultar o callar esto. “Eso es mucho más grave. Es una herramienta trascendental y de importancia radical en la lucha contra el abuso sexual infantil porque le permite al niño manejar adecuadamente información y cuestiones que pueden estar escapando a su conocimiento pero que van a poder advertir y canalizar las cosas que le puedan estar pasando”, contó.

El fiscal consideró que se convierte en un desafío, para los padres de hoy, crear los momentos de diálogo y empatía necesarios para que los chicos puedan expresarse y dar a conocer lo que les sucede. “La mejor forma de anticipar esto es teniendo conocimiento cabal y absoluto de las cosas que les pasan a los chicos, por sus propias palabras. El primer salvavidas de conocimiento generalmente es una persona cercana al niño –puede ser familiar o no-. Tiene que ver con el espacio de diálogo, el compromiso y el tiempo parental que tenemos que dedicarle a las relaciones para saber dónde estamos parados, qué estamos haciendo y cómo están sucediendo las cosas”, detalló. 

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