lunes 27 de abril de 2026
Fue acusado de matar a Raúl Dahbar, en diciembre de 2014

Absolvieron a José Colombres por el beneficio de la duda

También se solicitó que se remitan las pruebas para dar continuidad a la investigación.

Por Redacción El Ancasti

No hay un elemento que diga que fue José Manuel Colombres. No existió diferencia laboral.

Colombres es el único perejil acá sentado”, fueron algunas de las palabras de Fernando Contreras, el abogado defensor de José Manuel Colombres. Había sido acusado de matar a Raúl Dahbar, el 23 de diciembre de 2014, en el paraje La Renovación de Las Palmitas, La Paz y, por ello, imputado por ‘homicidio simple agravado por el uso de armas’. 


Colombres llegó a debate, el pasado 17 de octubre, en libertad. Si bien estuvo detenido casi un año, la Cámara de Apelaciones le concedió, por entonces de manera transitoria, la libertad. En las primeras cuatro audiencias desfiló una treintena de testigos y ayer, en la quinta y última jornada, se procedió con la instancia de alegatos y se dio a conocer el veredicto.


Rubén Carrizo, representante del Ministerio Público Fiscal, consideró que hubo problemas para establecer horarios, en relación con el día del crimen. Dahbar fue ejecutado de cinco disparos a quemarropa. “Los balazos en la boca fueron para que no hable más. Estaban discutiendo, ofuscados”, consideró. Además, advirtió que la batería y el cargador del celular de la víctima los tenía Colombres. Para el fiscal, hubo algunos atenuantes, como la falta de antecedentes penales pero, aún así mantuvo la acusación y pidió una pena de 12 años. 


A su turno, Mónica Cecilia Avellaneda, abogada de la querella, adhirió a los fundamentos de Carrizo y agregó que el acusado “era un forastero (en el paraje La Renovación de Las Palmitas); nadie lo conocía en la zona. Era nuevo”. Para la querella, había un conflicto y una motivación para concretar el crimen. “Lo detienen pacíficamente y escribe la carta, quebrado por su conciencia”, remarcó y se quebró porque, según contó, conoció a Dahbar desde pequeña y compartió muchos momentos con él.

Si bien coincidió con la acusación del fiscal, pidió una pena de 20 años. 


Fernando Contreras Del Pino, abogado defensor de Colombres, inició su alegato con una férrea convicción: la acusación se trató de un “acto de total injusticia”, por lo que su defendido debió “peregrinar por largo tiempo”. El abogado remarcó que solo hubo “indicios”, una palabra utilizada tanto por el representante del Ministerio Público Fiscal y la querella y aclaró que para condenar se precisa tener “certeza”. 


Entre otras cuestiones, señaló que el acusado se encontraba a 200 kilómetros, a una hora y 32 minutos de distancia de la escena del crimen, el 23 de diciembre de 2014. “No hay pericia científica que pueda precisar la data de muerte”, recordó Contreras al citar a Ángel Rodolfo Gómez, el médico que practicó la autopsia. 


También recordó que no apareció el arma homicida y que no se le realizó al acusado una prueba fundamental y básica de ‘dermotest’. “Los indicios caen por su propio peso”, alertó. Para el defensor, Colombres no tuvo vinculación con los hechos. “No sé si la Fiscalía quiso mirar para otro lado o no hizo bien la tarea. Hay más dudas que certezas”, expresó y señaló que hubo irregularidades en la investigación. Por ello, la Cámara de Apelaciones, al momento de conceder la libertad transitoria al acusado, advirtió la inconsistencia del material probatorio. “¿Hasta cuándo soportar el corporativismo del Ministerio Público? No hay un elemento que diga que fue José Manuel Colombres”, aseguró.
Al momento de hacer uso del derecho de última palabra, quebrado Colombres dijo ser inocente. “Yo no lo maté y ruego que aparezca el culpable”, expresó.


Los jueces de la Cámara Penal de Tercera Nominación, por decisión unánime, absolvieron al acusado por el beneficio de la duda. Además, los camaristas Patricia Olmi, Jorge Palacios y Marcelo Soria solicitaron que se vuelvan a remitir las pruebas para que prosiga la investigación. 


Terminado el debate Colombres contó que va a tratar de ver a sus hijos, que no ve desde hace tiempo, y que continuará trabajando. “A veces, el más pobre es el más perjudicado por el accionar de la Justicia… A veces uno no tiene para pagar y es ahí cuando se aprovechan. Desde un primer momento manifesté mi inocencia. De Investigaciones amenazaron a mi familia”, dijo.


Ariel Salavarría, codefensor de Colombres, comentó que “fue una caza de brujas para encontrar un perejil que se hiciera cargo. Por eso no se siguió una línea de investigación”.

Dermotest: una prueba básica que no se realizó

En el argumento de su defensa, Contreras puso énfasis en la prueba de ‘dermotest’ que no se le hizo a su defendido. Para el defensor, esa era una pericia "básica y fundamental" para determinar la inocencia o culpabilidad de su defendido. A la vez, indicó que la presunta arma homicida jamás se encontró.


No obstante, remarcó que a uno de los testigos, Luis Alberto Torres, el 24 de diciembre de 2014, a las 17, se le realizó esta pericia para determinar si tenía restos de pólvora en las manos. El resultado indicó un resultado positivo en la mano derecha. 


“Torres declaró –por entonces, diciembre de 2014- que hacía 15 días había disparado un arma de fuego. Torres es un cochino y no se lava las manos o nos tomó el pelo a todos”, cuestionó el defensor.

También advirtió que Torres y su hermano, ambos empleados de Dahbar, conocían bien el campo pero, aún con el resultado de esta pericia, no se inició una línea de investigación. 


Por su parte, el codefensor Salavarría, al finalizar el debate, expresó que espera “que sea así con todas las víctimas y que en plena feria envíen una comisión especial. Fue la fiscal general especialmente a sentarse en la fiscalía con dos investigadores. Trabajó la División de Criminalística durante todo enero y no pudieron armar nada. Estuvo casi un año sin prisión preventiva. Al año la Cámara de Apelaciones nos dio la razón porque no había pruebas y recuperó la libertad”, remarcó.

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