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Leguizamón y Ferreyra fueron declarados culpables por el delito de “homicidio calificado por alevosía”

La pena máxima para los autores por el “Crimen del motel”

Los jueces de la Cámara Penal de Tercera Nominación respondieron a lo pedido por el Ministerio Público Fiscal: prisión perpetua.
19 de octubre de 2017 - 04:30 Por Redacción El Ancasti

Eran más de las 9 y la sala de la Cámara Penal de Tercera Nominación estaba a pleno. Yésica Paola Ferreyra (30) y Ángel Ariel Leguizamón (32) estaban sentados en el banquillo de los acusados para escuchar el veredicto. No quisieron hacer uso del derecho a expresar su última palabra y optaron por el silencio. Debieron esperar una hora más para conocer su destino. 


Ambos estaban imputados por ‘homicidio calificado por alevosía’ un delito que prevé una pena de prisión perpetua, el máximo fijado en la escala penal. Recién con 35 años de encierro, se puede acceder a algún beneficio como salida transitoria, laboral o libertad condicional. El fiscal Rubén Carrizo sostuvo la acusación y había pedido prisión perpetua.


A las 10, los jueces Patricia Olmi, Jorge Palacios y Marcelo Soria dieron a conocer el veredicto: por unanimidad fueron hallados culpables Leguizamón y Ferreyra en el delito de ‘homicidio calificado por alevosía’ y condenados a prisión perpetua. Leguizamón se mantuvo inmutable, sin manifestar ninguna emoción. Ferreyra rompió en llanto cuando escuchó su destino. 


Los familiares y demás allegados de la víctima apenas expresaron un suspiro, quizá a modo de satisfacción por la respuesta de la Justicia. En la puerta del edificio, hubo lágrimas de emoción y de tristeza. Algunas personas expresaron su antipatía por los condenados, mientras eran trasladados en una combi a prisión. Leguizamón retornó al Servicio Penitenciario de Miraflores, Capayán, y Ferreyra, al Correccional de Mujeres. 


De esta manera, la pareja responde por la muerte de Jorge Mauricio Herrera, ocurrida en julio del año pasado. La víctima había conocido a Ferreyra en 2015 y ella le había comentado que tenía una mala relación con su pareja. Comenzaron una relación amorosa, pero luego se cortó. Leguizamón quería recomponer la familia con Ferreyra pero el recuerdo de Herrera no lo dejaba tranquilo. 


Había reconocido que obligó a su compañera para que cite a Herrera. La joven aseguró que su cónyuge planificó una cita. Leguizamón había contado que Herrera molestaba “a mi señora. Lo quería cruzar para hablar. La obligué a mi mujer para que lo cite. Mi señora fue obligada por mí porque era la única forma de encontrarlo”, manifestó. Ferreyra había contado que Leguizamón la había amenazado.

“Me dijo que si no hacía que lo que me pedía, me iba a matar frente a mis hijos”, había declarado. 


La mujer se contactó con Herrera para verse e ir a un motel de la Ruta Provincial Nº 1. Según la joven, su pareja le indicó que debía abrazar a Herrera. En el estacionamiento del albergue transitorio, al bajar del auto, la mujer abrazó a su acompañante y Leguizamón lo apuñaló. “Me las vas a pagar”, habría dicho la pareja de la mujer. Leguizamón también había reconocido que apuñaló y golpeó a Herrera, herido en el suelo. 


Vicente Olmos Morales, defensor oficial de Leguizamón, pidió el cambio de calificación a ‘homicidio simple’ con el mínimo de la pena, que es de ocho años. “No estamos frente a un asesino", consideró. Por su parte, Mariana Vera, defensora de Ferreyra, pidió la absolución o, en su defecto, el cambio de carátula a ‘homicidio simple’. Para la defensora, Ferreyra llevaba una vida de sometimiento por parte de su pareja. 

 

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