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Se implementa desde mayo de 2016 en el Penal de Miraflores

Programa de autocontrol para penados por violencia de género

Lo da el Gabinete Criminológico del Penal. El año pasado participaron 16 internos.
30 de enero de 2017 - 04:06 Por Redacción El Ancasti

La condena bajo la figura de femicidio a Francisco Andrés Quiroga, alias "El Negro la Carpa” en 2014, fue la primera sentencia en el país después de la modificación del Código Penal en 2012, que prevé prisión o reclusión perpetua "cuando un hombre mate a una mujer y mediare violencia de género”. Los jueces que condenaron a Quiroga lo encontraron culpable del crimen de María Rita Valdez, de 23 años, con quien tuvo dos hijos. De acuerdo con la investigación, Quiroga mató a su pareja, a quien obligaba a ejercer la prostitución, tras lo cual descuartizó su cuerpo y arrojó las partes en las aguas del dique El Jumeal.

Quiroga hoy se encuentra en el penal y junto a él conviven otros imputados bajo la misma condición. Ellos son los autores de los crímenes de María Eugenia Rojas, Susana Aguilar y Keyla Reynoso. Todos fueron condenados con el agravante de "femicidio".

También están aquellos penados por homicidios, abusos sexuales, lesiones gravísimas y si bien no fueron condenados bajo esa modalidad (porque aún no estaba el agravante impuesto), todos presentan las mismas características, la violencia de género en su máxima expresión.

Hoy los casos de violencia de género son un problema en alza y adquieren cifras alarmantes, por esto el Gabinete Criminológico del Servicio Penitenciario Provincial, con el respaldo de sus autoridades, trabajó durante el inicio del año pasado en el armado de un programa destinado puntualmente a estos internos. Tras capacitaciones en la temática, intercambio de información con otros penales, e investigación de programas similares en otros países fue lanzado como innovador en mayo 2016, ya que en ningún penal del país se trabaja bajo esta temática con personas en encierro.

Así, a finales de 2016 el programa tenía 16 internos participando en él por decisión propia y con ansias de seguir. "Las expectativas son las mejores”, señaló el grupo de profesionales psicólogos, psiquiatra y asistencia social que integran en gabinete en diálogo con El Ancasti, quienes contaron y relataron la experiencia.

El programa

El Gabinete está integrado por las licenciadas Noelia Fuenzalida, Mariam Figueroa, el psiquiatra Denis Ríos y el asistente social Lucas Filippín. El programa fue denominado "Programa psicosocial para el aprendizaje del autocontrol” y según señalaron los profesionales se trabaja justamente en "el autocontrol”.

"Los internos trabajan para obtener la capacidad de controlar la expresión de la ira, una reducción del grado de impulsividad y un aumento significativo de la autoestima”, señalaron los profesionales. En este sentido Fuenzalida señaló que el programa se hace en paralelo a los que ya tiene la institución en lo que se refiere a la asistencia y contención psicológica de base para cada interno. "Esto es un agregado a lo que ya trabaja el interno con el profesional en su terapia de base, en este caso se trata una temática puntual y es grupal”, puntualizó.

"Trabajamos cada 15 días dos horas, aunque a veces se extiende. Nos reunimos en grupo y la idea es que todo fluya de cada uno. Los primeros meses, como todo, fue difícil el inicio, pero a medida que ocurrían los encuentros se adaptaban”, detalló Mariam Figueroa.

Destacó que los hacen ver videos en relación con la temática. "Muchos aún niegan la realidad, pero hay avances y lo positivo es que muchos iniciaron por decisión propia y continúan, en tanto que hay otros que iniciaron porque les sirve para en un futuro acceder a algún beneficio. O sea, solo lo hicieron por obligación, pensando en que les servirá después, pero hoy esos mismos continúan y hay otros que se rehusaban a hacerlo y ya adelantaron que quieren empezar”, señaló el psiquiatra Denis Ríos.Finalmente señalaron que "el programa se diagramó abordando el tema de acuerdo con las características y el nivel de comprensión cognitiva y emocional de los hombres que lo reciben, es decir, adecuar el tratamiento a sus características”.

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