La Justicia brasileña ordenó la exhumación y necropsia del cadáver de Luciana Farías, la joven catamarqueña que fue encontrada muerta en su departamento de la ciudad de Buzios, en la República de Brasil. A su vez, el juzgado que tiene a cargo la causa declinó competencia ante la sospecha de que se trate de un crimen doloso.
El juez Gustavo Fávaro Arruda, a cargo de la 1° Vara de Armacao dos Buzios, hizo lugar a las medidas solicitadas por el abogado Luciano Rojas, quien representa a Cristina Saed, madre de Luciana, quien fuera hallada sin vida el 3 de enero. Ante la sospecha de que la joven se haya quitado la vida instigada por su marido Pablo Angelina, el letrado solicitó que se exhume el cadáver y que se efectúe una necropsia. Fávaro Arruda notificó ayer a la parte que hacía lugar al planteo, el cual tendría que realizarse en forma inmediata. A posteriori dispuso que una vez finalizado el procedimiento los restos puedan ser repatriados.
En ese sentido, el juez resaltó que declinará competencia ante la sospecha de tratarse de un "crimen doloso contra la vida" y que la causa sea tramitada en otro juzgado.
El caso
El 3 de enero Luciana Farías fue encontrada ahorcada en el inmueble que compartía junto a Angelina, quien tras ser entrevistado por la policía lugareña le fue entregado el cuerpo al que decidió sepultar en el cementerio de esa ciudad. Luego abandonó la ciudad previo donar -según lo manifestó- las ropas de la joven, con la que se había mudado en noviembre, dos meses después de casarse.
En las últimas conversaciones mantenidas con su madre, la joven le había manifestado que su intención era regresar a Catamarca ya que el vínculo con Angelina se había terminado y que estaba en una profunda depresión.
Para la madre fue sospechosa la conducta del ex marido, quien se deshizo de todas las pertenencias y abandonó rápidamente Buzios. Angelina aclaró que él no contaba con ningún tipo de restricción para salir de la ciudad ya que no era investigado y no estaba ligado a la causa.