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El CIF consideró que podía cumplir la pena en el servicio penitenciario

Revocan prisión domiciliaria a condenado por un abuso

Fue condenado en octubre a la pena de 7 años de prisión por ultrajar a una nena de 11 años.
30 de diciembre de 2016 - 04:00 Por Redacción El Ancasti
Finalmente y luego de evaluar su estado de salud, el Cuerpo Interdisciplinario Forense (CIF) determinó que un sujeto de 56 años de apellido Llampa, quien gozaba de prisión domiciliaria otorgada por el Juez de Control de Garantías, podía cursar su condena en la cárcel. Llampa fue trasladado el miércoles al Servicio Penitenciario Provincial de Miraflores, por la condena otorgada el 28 de octubre pasado como culpable de dos delitos de abuso sexual cometidos contra una nena de 11 años.

Durante la lectura de la sentencia, dada en la Cámara en lo Criminal de Tercera Nominación, el fiscal Rubén Carrizo solicitó que se revea la situación de la prisión domiciliaria de Llampa, quien solo habría argumentado presión alta. Sus palabras fueron tomadas por la jueza Patricia Olmi, quien determinó que el CIF lo evalúe y así poder conocer si puede o no  cursar la pena en la cárcel.

El miércoles y después de concretarle análisis y otros estudios de mayor complejidad, y que el Servicio Penitenciario tenía los recursos para contenerlo, el CIF determinó que Llampa podía ir a la cárcel. Es por esto que la Cámara revocó inmediatamente la prisión domiciliaria y lo envió al Servicio.

El caso
Llampa llegó acusado por el delito de "abuso sexual gravemente ultrajante continuado". 

Los hechos se habrían desarrollado entre los años 2012 y 2015, cuando la menor era enviada a su negocio, un maxikiosco ubicado en el sur de la ciudad. En esos momentos el sujeto la engañaba y la hacía entrar a su vehículo (un auto negro) donde comenzaba a hacerle tocamientos íntimos.

Posteriormente, tras amenazarla para que no cuente lo sucedido, comenzó a llevarla a un hotel alojamiento. Ahí hacía lo mismo, hasta que la última vez quiso obligarla a que le haga sexo oral y la menor se habría puesto a llorar. Así, y muy angustiada por lo sucedido, pese al miedo que le tenía, concluyó contándole a su madre lo que pasaba.

Durante el debate Llampa se negó a hablar. El fiscal Rubén Carrizo mantuvo la acusación contra él y pidió la pena de 8 años de prisión. La jueza Olmi condenó al sujeto a 7 años.
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