En la sala de debates de la Cámara en lo Criminal de Primera nominación comenzó a juzgarse ayer a Facundo Ayala (30), el joven acusado de matar a Juan Marcelo Cejas, alias "Catu”, el 10 de mayo del año pasado en la localidad de Recreo. El joven declaró y aseguró que habría actuado en legítima defensa, ya que supuestamente Cejas le habría querido robar y estaba supuestamente armado, pero no admitió haberle enterrado el cuchillo solo dijo: "Él solo se pinchó”, minimizando el hecho.
Ayala, quien antes de que ingresaran los jueces hablaba sobre sus estrategias con uno de sus abogados defensores frente a la madre de la víctima, se plantó de manera tranquila ante el Tribunal. Tras decir que "nunca conoció una comisaría por dentro” y que siempre fue una persona trabajadora, inició su relato del hecho.
Según explicó, aquella mañana habría abierto su negocio, ubicado sobre calle Saavedra, de Recreo y frente a la casa de sus padres, alrededor de las 9. Como a las 10 habría visto que Cejas venía con una botella de vino Frizze en la mano junto a su amigo de apellido Barrionuevo, quien traía una bicicleta. "Venían borrachos”, dijo. Cejas entró al negocio y lo saludó bien y le contó que había consumido pastillas de Alplax (ansiolíticos) y que se quedó un rato, pero que él le dijo de manera respetuosa que se fuera, porque no era apropiado que los clientes lo vean en ese estado. Cuando se iba, según Ayala, Barrionuevo lo "incitó a la violencia”, diciéndole que "cómo se iba a dejar correr así”.
En ese momento, Cejas habría entrado y le habría reprochado que le cobrara una deuda a su esposa. "Yo nunca hice eso. No sé por qué se habrá confundido. Cuando venía le dije Catu dejate de joder”, aclaró el acusado. Ayala, tras pedir permiso se levantó de su silla para contar el resto de la secuencia que representó de manera histriónica ante los jueces.
Según "representó”, Cejas lo habría amenazado con la botella que traía, y que además traía una navaja "de unos 10 centímetros”, que lo hicieron temer. La víctima le habría lanzado la botella (que no se rompió) y él tomó el cuchillo con el que corta el queso. La secuencia en ese momento se torna confusa, ya que explicó que supuestamente Cejas se abalanzó y "fue ahí donde se pinchó parece, pero yo no sabía”, minimizó. Ayala señaló que a Cejas lo conocía porque varias veces le dio changas para ayudarlo.
"Cuando estaba sobrio era una persona muy respetuosa”, dijo ante los jueces, y señaló que "era una persona digna de mucha lástima porque la plata que ganaba la gastaba en drogas. Era digna de mucha lástima porque era muy humilde”, repitió convencido.
Tras esta secuencia, que fue presenciada por Barrionuevo y en parte por el hermano de Cejas que pasaba por el lugar, Ayala solo habría atinado a llamar a su padre. La policía, según el acta de actuaciones, llegó casi una hora después, pero según Ayala lo hizo de manera inmediata.
"Yo no lo apuñalé, se pinchó. De solo pensar en un tajo se me baja la presión”, manifestó, y agregó que si hubiera tenido intención de matarlo no le hubiera enterrado solo cuatro centímetros del cuchillo. "Eso muestra que no hubo fuerza”, se defendió tras confesar también que había leído casi completo el expediente.
El debate pasó a un cuarto intermedio para el próximo miércoles, cuando se escucharán los testimonios de Barrionuevo, del hermano de Cejas, Mauro, y de la esposa de éste, quien habría acompañado al joven en aquel dramático momento.