lunes 22 de junio de 2026
Damián “Bebe” Cano no quiso declarar ante los jueces esta vez

María Eugenia no pudo siquiera defenderse de su asesino

El médico de policía que hizo la autopsia señaló que la joven psicóloga pudo haber estado durmiendo al momento del ataque.

Por Redacción El Ancasti
Los jueces de la Cámara Penal de Tercera Nominación comenzaron a juzgar ayer, por segunda vez, a Damián Cano, alias "Bebe”, por el femicidio de María Eugenia Rojas, la joven psicóloga que fue ultimada a puñaladas el 29 de enero de 2013. El médico que realizó la autopsia, Sergio Andrada, detalló la manera escalofriante en la que le dieron muerte y aseguró que no tenía signos de haberse podido defender. El Jefe de Homicidios, Ricardo Escalante, comparó el crimen con el de Susana Aguilar y opinó que el asesino tendría rasgos de "serial”. Hoy declararía el ex novio de la víctima y los peritos psicólogos.

Si bien Cano, y a diferencia de lo que hizo cuando fue juzgado por el homicidio Aguilar, se negó a declarar esta vez, cuando fue consultado sobre sus condiciones de vida dijo que estaba estudiando y agregó: "Estoy privado de mi libertad, pero no de mi sueños y mis metas”, provocando un murmullo de "bronca” en los familiares de Eugenia que estaban presentes en la sala.

El médico
El médico que realizó la autopsia fue el primer testigo. Andrada detalló que encontró cuatro cuchilladas en el cuerpo de Eugenia. Las heridas se las habían provocado mientras ella estaba en el piso, alguien que se puso a horcajadas sobre su cuerpo. 

Según explicó, el primer puntazo, que seccionó la tráquea de la de la joven, la habría dejado sin fuerzas. "No había marcas de defensa, señal de que quedó inconsciente o estaba dormida. El ataque fue sorpresivo”, aseguró.

En tanto, señaló que de las cuatro puñaladas la cuarta fue la más impactante. Es que no solo habría ingresado la hoja del cuchillo hasta el mango, perforando el pulmón, sino que lo agitó en su interior de tal forma que provocó varios desgarros. Así, y tras resaltar la violencia de esta última estocada, determinó que la causa de la muerte fue "por asfixia (por el corte en la tráquea) y neumotórax (la perforación del pulmón).

En este contexto, y con respecto a la rotación del cuchillo, Andrada aportó una opinión escalofriante: "Dejar el cuchillo enterrado y rotarlo significó más para el victimario que para la víctima, ya las tres primeras puñaladas habrían sido suficientes para causar su muerte”, dijo, y agregó que esta última herida habría sido producida ya desde otra posición (no sobre ella), y algunos minutos después de las primeras. "Pero no fue post mortem, sino con el corazón al límite del paro”, señaló.

Bombero
Por su parte, el jefe de la división bomberos, José Cáceres, confirmó que Eugenia estaba en el piso envuelta en su ropa y tapada con un colchón. Que el fuego se habría iniciado a propósito sobre ella, donde habrían agregado más prendas de vestir, perfumes y cremas, para acelerar la combustión, pero que el fuego se habría auto-sofocado debido a la falta de oxígeno en la habitación.

Dolor
La madre de Eugenia y su hermana esperaron afuera de la sala de debates. Ambas lloraron al ver ingresar al acusado y evitaron hablar con la prensa debido al dolor y sensibilidad que les provocaba el proceso.
El debate continúa hoy con más testigos.
 
 Asesino serial
 
El Jefe de Homicidios, Escalante, confirmó durante su declaración que realizó una comparación de los crímenes de Aguilar y Rojas. Así, detalló que el modo habría sido "calcado”. Ambas le permitieron ingresar (las puertas no estaban forzadas), eran mujeres y vivían solas. Las asesinó con un arma blanca de varios puntazos y posteriormente intentó prenderles fuego para borrar los rastros.

El policía agregó además que para él los crímenes tenían una clara connotación sexual, ya que a ambas mujeres les habría arrojado su ropa íntima sobre ellas antes de encenderlas. En el caso de Rojas, la habrían encontrado con su ropa interior a la altura de los muslos, pero no se pudo comprobar que haya sido violada, aunque sí se señaló como sospecha que la intención del asesino haya sido matarla porque entendía que la víctima no tendría relaciones sexuales con él.

Prueba de esto es el hallazgo de un preservativo abierto, aunque sin usar, que habría dejado tirado en la habitación y que tendría el ADN de Cano.

Tras estos detalles, y luego enumerar más indicios encontrados en la habitación, Escalante dijo que la conducta mostrada en ambos crímenes sería la de un "asesino serial”, estimando que ésta podría repetirse en un futuro.

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