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CRIMEN DE ROJAS

El perfil de un asesino serial

12 de agosto de 2015 - 04:03 Por Redacción El Ancasti
Además de las coincidencias demostradas por los peritos en cuanto al denominado "modus operandi” del homicida, existe otro dato que se repitió tanto en los testimonios brindados en el marco del juicio por el crimen de Susana Aguilar como en el de María Eugenia; ninguna de las personas que conocía a Damián Cano "pudo imaginar” que él fuera el autor, más allá de que en el crimen de Aguilar "El Bebe” relató el homicidio y se declaró culpable.

Camila Toledo, hija de Aguilar y ex novia de Cano, fue la primera en mostrarse sorprendida. La joven, con el dolor aún presente había contado a los jueces cómo su ex novio se había ganado la confianza tanto de ella como de su madre.

Sofía Rojas, hermana de Eugenia, señaló algo similar. Incluso, manifestó que él sabía cómo ganarse la confianza y le decía "contale al tío Bebe”, cuando intuía que algo le pasaba.

Uno de los empleadores de Cano y el novio de Eugenia y amigo de Cano también manifestaron que se sorprendieron. "Era muy educado y sumiso”, dijo uno de ellos.

Lo cierto es que el agravante de alevosía que se repitió con ambas víctimas fue argumentado justamente por esa "confianza” que "El Bebe” trabajó para ganarse y después traicionar.

Su perfil fue descripto por las profesionales en ambos debates. Durante el primero, se destacaron sus rasgos psicóticos y perversos. Es que de las 82 puñaladas que soportó Aguilar, 70 de ellas fueron dirigidas hacia el rostro. "El imputado tuvo la posibilidad de matarla, de terminar con el dolor, pero no lo hizo”, señalaron.

Con Rojas la situación no fue muy diferente. La psicóloga que lo entrevistó destacó que estaba sentada frente a un hombre "desconfiado, despectivo, manipulador, cínico con rasgos histriónicos y psicopáticos, quien con su forma de posicionarse dejaba claro que quería controlar la entrevista”.

Durante el juicio de Aguilar, Cano tomó papel de víctima. Culpó a su consumo desmedido de drogas de todo tipo y hasta las maximizó aduciendo que llegó a aspirar hasta las pastillas de la presión de su madre. Ese Cano parecía que no podía manejar nada, y hasta pidió perdón.

En el juicio de Rojas, su posición fue distinta. "Estoy privado de mi libertad pero no de mis sueños y metas”, señaló tras confesar que había terminado el secundario y actualmente cursaba una carrera terciaria. Este Cano se mostraba completamente curado de un consumo de drogas que parecía no tener fin. "Estoy bastante convencido de que yo no fui”, lanzó ante los jueces permitiéndose jugar con las palabras.

Eugenia fue asesinada en su departamento de Avenida Virgen del Valle el 29 de enero de 2013. Susana Aguilar fue ultimada dos meses después, el 31 de marzo, también a puñaladas en el interior de su departamento. Ambas confiaban en Cano y se comprobó que lo dejaron entrar.
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