sábado 20 de junio de 2026
La familia Vizgarra quiere que la justicia “limpie a sus hijos”

“El policía tenía olor a faso y me remontó la Itaka en la cara”

La denuncia por apremios, abuso policial y violación de domicilio la hicieron el 30 de abril. Hasta el momento nadie los llamó para reconocerlos.

Por Redacción El Ancasti
La familia Vizgarra denunció el 30 de abril pasado que efectivos del GIR Norte habrían ingresado de manera intempestiva y sin orden de allanamiento a su vivienda, ubicada en el barrio Parque Norte, y habrían lanzado disparos a mansalva dentro de la vivienda. Pese al tiempo que transcurrió, hasta el momento no habrían recibido una respuesta por parte de la justicia. "Ni siquiera nos llamaron a reconocerlos. Además quiero que limpien a mis hijos, que no tenían antecedentes, y ahora los acusaron de resistencia a la autoridad", aseguró Graciela, la madre.

Junto a unos vecinos que durante la madrugada del 30 de abril observaron el procedimiento que culminó con mujeres heridas con balas de goma y dos de los hijos de la familia, Marcelo y Gonzalo, detenidos e imputados, la familia relató lo sucedido y pidió justicia. 

"Mi marido es diabético e hipertenso. Todo lo que pasó fue en la oscuridad, pero escuché sus gritos y veía los destellos de luz cuando lo picaneaban y lo escuchaba gritar", contó Graciela.

Por su parte, Gonzalo contó que esa noche estaba sentado en la puerta de su casa cuando los policías del GIR se pararon. "Tenía olor a faso y me remontó la Itaka en la cara cuando se acercó uno de ellos", contó.

Una de las vecinas que se acercó relató que vio y escuchó los disparan que se lanzaban en el interior de la vivienda. "Después vi que lanzaron a Gonzalo en la camioneta y escuché un grito desgarrador. La madre se acercó y quiso evitar que se lo lleven, pero la agarraron de los pelos y la tiraron al piso. Había una mujer policía que veía todo y se asombró cuando observó que le pegaron a ella -a Graciela-", contó Gabriela, la vecina.

En tanto, el padre de los jóvenes, Mario, aseguró que como ex penitenciario les decía que no podían entrar así ni llevarse a nadie, que eso era un asalto a mano armada solamente, pero que los uniformados solo le respondieron diciendo que se calle y picaneándolo.

Sonia, la hija de la familia, también contó: "Mi hija de dos años estaba en medio de todo eso. A mí me dispararon. Actualmente mi hija ve que alguien se lastima y pregunta si fue la policía. Mi hermana de 6 años ve a un policía en la calle y sale corriendo por miedo", dijo.

"Todos tenemos miedo, ahora los policías se paran en la esquina y se burlan alumbrando la casa con linternas o pasan y no dejan que mis hijos caminen o circulen en paz", señaló Graciela.

Las denuncias aún están en Fiscalía. "Todos podemos reconocer a los policías, pero nunca nos llamaron. Como contraparte, a mis hijos les pintaron los dedos y los trataron como delincuentes. Yo quiero justicia y que se limpie la reputación de mis hijos. Que estos policías sean imputados como debe ser", manifestó.
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