Manuel Argentino Hernández (42), el acusado por el femicidio de Keyla Reinoso sucedido en diciembre de 2013, declaró ayer y aseguró que su ex abogado Julián Quintar lo hizo firmar una confesión, pero que en realidad él "no recuerda nada” porque habría estado "tomadito”. En su nuevo discurso, "Manolo” se victimizó apelando a su enfermedad (diabetes) e historia familiar. Declararon 7 testigos más, que refutaron sus dichos. Para la querella, representada por Hernán Sierralta, "mintió en la cara de los jueces”.
Con una tranquilidad que conservó durante todo el tiempo en que declaró, Hernández, quien había confesado lo sucedido en la etapa de instrucción de la causa, cargó contra su primer abogado defensor, cambió su discurso y aseguró que no recordaba nada, ya que había ingerido alcohol y estuvo dormido a la hora en que Keyla desapareció.
Según él, la noche anterior al homicidio había estado trabajando y tomando. Que aquella mañana llegó como a las 7.30, se acostó a dormir y despertó recién a las 18, cuando su sobrino lo fue a buscar para volver al trabajo.
"Un abogado de Tinogasta me dijo que iba a hacer una declaración favorable para mí. Yo no había preparado nada, no había hecho ningún plan de lo que me había sucedido. Yo no me acuerdo nada, ésa es mi verdad”, dijo.
"Manolo” respondió con la misma frase cuando le preguntaron por qué Keyla tenía sus piel debajo de las uñas, y no fue claro al referirse a por qué estaba su firma en la declaración en donde él confesaba. "Me la llevaron a la comisaría y no había luz”, dijo en un momento evadiendo otras preguntas. "Me sentía muy perturbado. Sentía que había alguien detrás de mí, que lloraban niños, yo no tenía la conciencia de decir”, manifestó.
No obstante, volvió a asegurar que la niña le gustaba: "Tenía un cuerpo lindo. Ella me dijo que yo le gustaba muy mucho”, señaló. Después se refirió a su diabetes y se quejó de que los penitenciarios no le habrían dado la dosis de insulina. "Me duele el hombro”, dijo, y se lo frotó durante varios momentos del debate. También contó sobre su historia: "Mi madrina me contó que ella la pilla a mi madre que me estaba asfixiando. Yo tenía 3 días. Esta chica a los 13 años y medio me tuvo. Parecía que no me quería. Dicen que vengo de un tipo que la violó”.
Tras el testimonio de la madre de Keyla (ver aparte), seis testigos más se sentaron frente a los jueces. Ellos señalaron que lo vieron a Hernández a las 14, 14.30 y a las 16, desmintiendo el relato del acusado. Según sus testimonios, Hernández habría ayudado a buscar a Keyla. Incluso habría dicho varias frases que podían interpretarse como que quería desviar la investigación. Una se la dijo a la propia madre, cuando le contó que supuestamente la habría buscado en La Agüita, paraje cercano al lugar donde la hallaron, y que no la encontró.
Otra, a un sobrino de la familia de la niña, en donde señaló: "Hay cada hijo de puta dando vuelta”. También habría dicho a otro familiar: "Seguro ya la fletaron para otro lado”.
La tía de Hernández también habló. Sara Carrizo explicó que había ido a su casa y que estaba muy nervioso. Fue la tarde en que encontraron a Keyla, y ambos escucharon la radio cuando lo anunciaban. "Él no tocó la comida que le acababa de servir. Me dijo que iba al kiosco a buscar una novalgina y nunca más volvió”. La mujer también señaló que la madre de Hernández tenía 16 años y no 13, como dijo el acusado.
Sierralta, en diálogo con la prensa, aseguró que el nuevo testimonio "es totalmente inconsistente. Habló de que no tenía un plan y hasta llegó a decir que el testimonio anterior lo hizo porque el abogado le dijo que así zafaban”. "Es perfectamente imputable”, concluyó.
El debate pasó a un cuarto intermedio hasta hoy a las 8.30. Se espera que declaren 7 testigos más de los 25 previstos en la causa.