En la sala de debates de la Cámara en lo Criminal de Primera nominación comenzaron a juzgar ayer a Jonathan Gordillo y Alejandro Morán, acusados de los delitos de robo agravado por el uso de arma y por ser cometido en poblado y en banda, y también por portación ilegal de arma de guerra. Ambos confesaron haber intentado cometer el ilícito bajo los efectos de sustancias estupefacientes. Los alegatos serán el martes.
Morán, al ser indagado por el juez Fernando Esteban, confesó haber cometido el ilícito, sucedido el 10 de julio del año pasado en un comercio ubicado en el barrio 11 de Mayo. "No me acuerdo bien de todo. Ese día hacía una semana que venía consumiendo cocaína. Yo sé que estaba ahí en el hecho pero no disparé a nadie. Nunca puse en peligro la vida de nadie”, señaló el acusado.
Según explicó, ese día había llegado hasta el lugar marcado y se había quedado en la moto esperando a los otros dos que venían él, Gordillo y otro ladrón de apellido Ortega, que no pudo ser atrapado hasta el momento. Entonces, "la policía llegó en una camioneta y me chocó desde atrás. Yo caí y ahí nomás me atraparon. No pude dispararle a nadie”, dijo.
Por su parte, Gordillo admitió casi lo mismo que su compañero.
La víctima, una mujer de 34 años, también habló y relató que el día anterior desde la División de Investigaciones le habían advertido que podían robarle. "Mi marido se quedó ese día por eso. Cuando llegaron justo se estaba yendo un cliente. Mi marido cuando lo vio le bloqueó la puerta, pero el delincuente le puso un revólver en el estómago y le dijo que lo deje entrar. Ahí empezaron a pelear. Yo cerré la puerta y me fui adentro con mi hija de cuatro años”, relató.
Según explicó, desde donde estaba alcanzó a escuchar tres disparos, pero no pudo ver quién los realizaba. "Mi hija vive traumada desde entonces. Comenzó a hacerse pis otra vez y tanto ella como yo vivimos con temor de que alguien entre y nos robe”, dijo.
Los delincuentes habrían sido atrapados en un terreno baldío de la zona mientras intentaban escapar. Según la investigación, habrían disparado a los policías que los seguían con pistolas 9 milímetros, pero sin herir a nadie. Los tres habían sido "vendidos” por un cuarto sujeto a la policía, y es por esto que los habrían estado esperando. La víctima realizaba préstamos personales y esa tarde del hecho tenía 20 mil pesos en su poder.
El debate pasó a un cuarto intermedio para el próximo martes.