Pese a que la lectura de la sentencia que condenó a Dominga Ferreira a la pena de 9 años de prisión efectiva por el asesinato de su hermana, Celeste Jiménez, estaba prevista para el día de 9 de marzo en la Cámara en lo Criminal de Segunda nominación, los pasos se adelantaron ya que ambas partes decidieron desistir de los términos recursivos.
Según se pudo saber, la condenada, a través de su defensora Silvia Guzmán, le habría pedido comenzar a cursar la pena lo antes posible y es por esto que se tomó la decisión de no apelar el fallo. Es que, mientras duren los plazos procesales correspondientes, en donde las partes pueden solicitar o que se revea la sentencia, tras la lectura de los argumentos, se perdería casi un mes que Ferreira no estaría dispuesta a perder en vista de que su deseo habría sido volver a estar con sus hijos pequeños, que actualmente están disgregados.
Así, renunciando a la posibilidad de recusar la sentencia quedó firme de manera inmediata y el tiempo de la condena comenzó a trascurrir.
En tanto, se pudo saber que existiría la posibilidad de que Guzmán, en vista del deseo de su pupila y en el marco de lo que establece la ley, pueda pedir prisión domiciliaria para ella, ya que uno de sus hijos tiene menos de 5 años de edad y las normativas vigentes bregan por este tipo de situaciones.
Argumentos
Por otra parte, se pudieron conocer los argumentos de los jueces a la hora de dictar esta sentencia que no será recusada.
Así, y si bien se tuvo en cuenta que las circunstancias que rodearon el hecho (el deseo de Ferreira de proteger a su sobrina) no ameritaron "un motivo ético ni un motivo semejante con capacidad suficiente para generar una reacción como la ocurrida. Pues, interesarse en el cuidado de la pequeña hija de la occisa dado que ésta la descuidaba, no puede justificar tamaña reacción", explican.
En tanto, y como atenuante de la pena, que podría haber implicado un máximo de 25 años de prisión, se tuvo presente "su juventud, su escasa educación y cultura que sin lugar a dudas influyen de un modo negativo a la hora de valorar su acción. También se debe tener presente su confesión y su pronta e inmediata decisión de poner en conocimiento de la autoridad policial el hecho cometido. Desde otro punto de vista, y conforme surge del informe socio ambiental, es justo tener presente que su vida estuvo signada por la falta de afecto y calor familiar, situación que bien pudieron afectar el desarrollo normal de su personalidad. Es preciso además valorar su falta de antecedentes judiciales computables", señalaron.
Ferreira fue condenada de manera unánime por el tribunal el 18 de febrero pasado. La mujer nunca opuso resistencia y confesó lo sucedido mostrando un profundo arrepentimiento por haber sido la artífice de sesgar la vida de una de sus hermanas menores.