¿una coordinación de fallas?

El 18 de diciembre, las alarmas no se activaron

martes, 27 de mayo de 2014 · 06:00
Según se desprendió de la investigación y constataron los peritos y otros testigos durante el debate, el 18 de diciembre de 2007 las alarmas de seguridad de los tres cajeros de calle San Martín, de donde supuestamente se sustrajo el dinero, no sonaron. Una falla en la tensión había dejado vulnerable el sistema que conectaba la central del Banco con la policía.  

Verasay fue el primero en llegar al lugar del hecho. Allí observó que los tesoros de los cajeros estaban abiertos y las caseteras vacías tiradas en el piso. La policía Federal y de la provincia se movilizaron: el robo millonario se había concretado. 

Los investigadores determinaron que Néstor Verasay, Roque Manuel Pérez y Edgar Arnoldo David eran los responsables. La cámara de casación de Tucumán, años más tarde, pidió incluir a Alfredo Manuel Mirolo entre los acusados. Todos fueron imputados por el delito de "hurto calificado" en calidad de "partícipes necesarios". El hurto habría sido cometido con conocimiento de las claves verdaderas de los cajeros, determinaron las pericias y la investigación, sin el autor material del hecho, se cerró.

Durante el debate pasaron más de 20 testigos que no clarificaron completamente la situación de ninguno en cuanto a su participación.

La versión de los peritos cerrajeros, el responsable de la alarma del Banco y sobre todo la lectura del sumario interno realizado por el banco tras el faltante, habrían sido determinantes para defensores y, al parecer, también para los jueces, ya que se habrían mencionados otras circunstancias y personas que marcarían indicios de que hubo otros o más responsables. 

Durante los alegatos, el fiscal Vehils Ruiz pidió la pena de 3 años en suspenso para todos, menos para Mirolo, sobre quien, admitió, no pudo mantener la acusación por falta de pruebas.
 
$1.428.278 evaporados

La investigación llevada a cabo por la fiscalía de instrucción Federal nunca pudo determinar qué pasó con el dinero. Las hipótesis que se tejieron extraoficialmente fueron varias. 
Algunas hablaban de que el dinero nunca ingresó a los cajeros, y que sirvió a las ex autoridades del Banco para reponer errores administrativos de faltantes ante una posible auditoría. Otras decían que los responsables fueron "conocedores o entendidos” de las claves de los cajeros, que no fueron cambiadas de manera adecuada según los protocolos de seguridad cada año como se establecía.
La entidad culpó a 8 empleados de lo sucedido, que por omisiones y negligencias permitieron que el dinero falte de su lugar.
No obstante, la única certeza que quedó tras el debate es que los $1.428.278 pesos le faltaron al Banco y nunca pudieron recuperarse.
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