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Sorpresiva coartada de la defensa de Manuel Páez

Llamativamente, nunca había declarado en los dos años que Páez lleva detenido. Dijo que esperaba este momento.. También se dieron detalles de cómo fue la investigación policial.
26 de noviembre de 2008 - 00:00
Un sorpresivo testimonio se sumó

ayer en el juicio en contra del ex

policía Manuel Páez, acusado del

asesinato de la adolescente Rocío

Ubilla, cuando un medio hermano del imputado

apareció con una nueva coartada,

que sin embargo, no había sido mencionada

jamás en la causa ni siquiera por otro

familiar. Se trata de Cristian Javier Ponce,

que ayer afi rmó ante el tribunal que el

día del crimen estuvo con el acusado entre

las 8.30 y las 9 de la mañana, pero su testimonio

chocó con otros testigos de la misma

defensa.

Ponce fue convocado como un nuevo testigo

por parte de la defensa del imputado,

pero dejó anonadados a todos los presentes

en la sala cuando emitió su declaración.

Cuando el abogado Juan Carlos Augusto

Véliz le preguntó si el día del hecho había

estado o si había hablado con el imputado,

manifestó que sí, que el 24 de octubre de

2006 llegué a la casa de él a las 8.30 y estuve

hasta las 9 de la mañana. Y es entre

esas horas, e incluso un poco más tarde,

cuando otros testigos dijeron que lo vieron

con la víctima a bordo de su motocicleta.

Ponce explicó que fue a buscar al cuñado

de Páez, Ramón Antonio Reynoso, para

pedirle dinero prestado. Y detalló que recuerda

bien la fecha porque tres días antes

había nacido su hijo, al que le habían

realizado una serie de análisis, y el dinero

que necesitaba era para retirarlos. También

detalló que cuando llegó, el imputado

estaba regando su vereda, y que luego entraron

juntos a la casa.

Curiosamente, Reynoso declaró hace

una semana ante el tribunal, pero jamás

mencionó a Ponce. Tampoco mencionaron

su presencia las otras hermanas del imputado

que declararon ante el tribunal y que

sostienen su inocencia. En los dos años

que tiene la investigación por el crimen de

la adolescente, nadie mencionó a Ponce.

Fue el representante de la querella,

Luciano Rojas, quien ante la inesperada

declaración lo interrogó sobre por qué en

estos dos años en los que Páez estuvo detenido

y acusado de un aberrante crimen,

no aportó ese dato. Estuve esperando este

momento, se limitó a manifestar, dejando

boquiabiertos a todos los presentes. La

versión de Ponce, también se contradice

con la declaración pública que realizó

la esposa del imputado, María Reynoso,

quien sostuvo que esa mañana, Manuel

estuvo conmigo.

Ayer declararon otros testigos de la defensa,

una de las hermanas, Elizabeth

Páez, quien ratifi có que ella llamó a Páez

por teléfono después de las 10 de la mañana

del día del crimen y que él regresaba

del centro con su esposa. La suegra de

Páez, Rosario Melo, dijo que llamó al teléfono

de su yerno desde Icaño una sola

vez esa mañana -hay más llamados registrados-

aunque para hablar con su hija. Y

fi nalmente, Francisco Hugo Nieva, quien

aseguró que contrató a Páez para un trabajo

de albañilería, por lo que el día del

hecho, durante la tarde, el imputado y un

hermano estuvieron en su casa. La investigación

Otro testigo que declaró ayer fue el investigador

Diego Sánchez, quien fue el

personal designado para realizar la pesquisa

desde la desaparición de Rocío, y

contó cómo fue obteniendo los datos y las

declaraciones de los testigos. El testigo indicó

que la primera pista que se siguió fue

la que aportaron El santiagueño Coria y

Nélida Nieto, quienes dieron la versión de

que Rocío había subido a un automóvil.

Sánchez aseguró que esa pista fue seguida

y se pidieron informes al registro

automotor -que están en la causa-, aunque

indicó que el relato de Coria le había

dejado un margen de duda. Explicó que

el testigo Cipriano Sánchez surgió de una

entrevista que tuvo con la vecina Norma

Morales de Castillo -que vive en la casa pegada

a la de Páez- quien le dijo que el remisero

había visto algo. Luego se sumaron

los testimonios de los demás testigos. Ante

una pregunta concreta de la querella, Sánchez

sostuvo que, según su experiencia,

Páez tuvo alguna participación.

Además, contó que cuando fue detenido,

según le había dicho otro colega, Páez fue

hallado en los fondos de su vivienda, y dijo

que había ido a buscar las zapatillas.

El debate pasó a un cuarto intermedio

hasta la jornada de hoy, cuando se espera

que ante el estrado pasen los peritos psicólogos

y psiquiatras que emitieron informes

sobre el acusado. Además, podrían realizarse

algunos de los careos pendientes solicitados

por las partes.Forenses

Durante la primera parte de la audiencia

de ayer, el tribunal escuchó a

dos médicos forenses que también intervinieron

en la autopsia de Rocío.

Ellos son Marina Laura Andrada y Oscar

Antonio Contreras.

Los dos peritos se refi rieron a las conclusiones

de la autopsia y ratifi caron

los conceptos que el día anterior habían

vertido los médicos Carlos Romero y

Gustavo de Alzaá, sobre cómo ocurrió la

muerte de la adolescente.

En forma coincidente, Andrada sostuvo

que tanto la forma en la que se

encontraban las prendas de vestir y los

vestigios de fosfatasa ácida prostática

que se hallaron en el cuerpo de la víctima,

son fuertes indicios de que sufrió

un ataque al pudor. La defensa interrogó

con insistencia respecto de cada detalle

de la autopsia a los profesionales,

y ellos mantuvieron y explicaron sus

conclusiones acabadamente.
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