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Otra vecina habló de los acosos de Manuel Páez
González también narró una secuencia que presenció el día que allanaron la casa del imputado. Según contó, esa noche, mientras se realizaba el procedimiento, un grupo de familiares se había reunido cerca de su casa y comentaban sobre las sospechas que había de que Páez estaba involucrado en el caso. Y aseguró que uno de los hermanos, al que identificó como Chupino, dijo que Manuel la había llevado a no sé donde, refiriéndose a Rocío. No me acuerdo
Uno de los testigos que peor la pasó ayer fue Marcos Esteban Reynoso, cuñado del imputado, quien quedó al límite de ser imputado por el delito de falso testimonio, y fue reprendido por los jueces. Evidentemente nervioso, casi balbuceando las monosilábicas respuestas, poco pudo aportar con su testimonio, pero llamó la atención cuando se le preguntó si conocía a los hermanos del imputado -con quien convivía-, en particular al que llamaban Chupino. Dijo no recordar quién era y que tampoco recordaba los nombres de ninguno. Sin embargo, luego de ser apurado por los jueces, comenzaron a brotar las respuestas de su memoria.
Ramón Antonio Quiroga, un hombre que cría animales en una granja a 300 metros del lugar del crimen, dijo que el lugar solía ser frecuentado por gente que juntaba leña y por parejas.
La jornada comenzó con el testimonio de un policía de Investigaciones, Marcelo Bernabé Ávila, quien tuvo a su cargo el análisis de los informes de las empresas de telefonía celular sobre las comunicaciones efectuadas con los móviles secuestrados. Y explicó cómo se realizó esa tarea y los resultados a los que arribó, entre ellos que Páez recibió una comunicación estando dentro de un área de cobertura que abarca al lugar del crimen.
El listado de testigos de ayer se completó con una docente del colegio al que concurría la víctima, Adela Matilde Leiva; un concuñado de Páez, Juan Marcelo Fregenal, y Vanesa Rodríguez, otra vecina del lugar. En términos generales, confirmaron sus declaraciones anteriores.
Mentí para ayudar
La última testigo en pasar ante el estrado ayer fue la madrina de la víctima, Liliana Sana, quien tenía una estrecha relación de amistad tanto con la menor como con su madre, quien a su vez trabajaba para ella. Aunque su relato no aportó mucho en cuanto al homicidio, llamó la atención que aseguró que mintió en una declaración, lo cual la dejó también al borde de ser acusada por falso testimonio.
Sana había declarado durante la investigación del caso, antes de que apareciera el cuerpo de la víctima, que mientras era buscada recibió llamados en su celular en los que le decían que Rocío iba a ser llevada a Tucumán. Esta versión fue ratificada por Ivana Ubilla en su declaración. Sin embargo, la madrina de la víctima dijo ayer que eso fue mentira, que nunca recibió un llamado de esas características y que lo hizo porque había desinterés de la policía y quería que se movilizara la investigación; lo hice para ayudar. Pero en estos dos años, nunca aclaró esa situación.
Liliana Sana rompió vínculos con Ivana Ubilla luego de que saliera a la luz, durante la investigación del crimen, que supuestamente su esposo, el bombero Daniel Machado, mantenía una relación con Rocío -por ese hecho Machado está imputado por abuso sexual-.