Paso por paso explicó cómo hizo distintos viajes y que regresó hacia la casa de una vecina que vive al frente de la víctima, quien le había encargado que le comprara bandejas plásticas para su negocio. Cuando llegaba de hacer ese trámite fue que se cruzó con Rocío y Páez, y que les tocó bocina y los saludó.
Otro dato significativo que aportó Sánchez fue que cuando se enteró de que la menor había desaparecido, fue a encarar al sospechoso y le preguntó ¿adónde la dejaste a la chica?, y que primero no le respondió y luego con una seña sobre sus labios, Páez le dijo de eso no se habla, no nos metamos en líos.
Las otras vecinas que vieron a Páez y a Rocío juntos esa mañana fueron Luisa Rial y su sobrina, Antonia Martorelli. La primera es la vecina que le había encargado las bandejas a Sánchez, y detalló que ese día salió de su casa a la vereda, y vio a Rocío golpeando la puerta de su casa y hablando, de vereda a vereda, con el imputado. Su sobrina añadió que momentos después salió ella también a la vereda a buscar a su hija pequeña, y observó que Rocío Subía con Páez en la motocicleta, y que esa escena fue observada también por otra vecina, Norma Morales de Castillo, conocida como Coca (ver falso testimonio).
Finalmente, declaró el joven Juan Pablo Flores Díaz, quien iba al mismo colegio que Rocío, y vivía a pocas cuadras. Él confirmó que la vio en la puerta del establecimiento, y luego en la parada de colectivos donde la vio abordar un 103 B, con destino a su casa. Rechazos
Al abrirse la audiencia, la defensa realizó un planteo para pedir informes a las empresas de telefonía celular, porque supuestamente constaba en el expediente que se había concretado ese pedido. Y además que se oralizaran las pericias que se llevaron a cabo en la investigación. También pidió careos entre distintos testigos, pero finalmente el tribunal rechazó estas solicitudes, excepto el de la lectura de los informes periciales, que se harán en la próxima audiencia. Falso testimonio
Una declaración que llamó la atención ayer fue la de la testigo Norma Morales de Castillo, quien tiene un almacén a la par de la casa de Páez, y que contrariamente a la versión de otros dos testigos, negó haber visto juntos a la víctima y al imputado. Sólo afirmó que vio a la menor golpeando en la puerta de su casa, pero nada más.
Sin embargo, luego incurrió en algunas contradicciones que fueron advertidas por el tribunal y que derivaron en un pedido del querellante particular, Luciano Rojas, para que se la impute por el delito de falso testimonio. El defensor de Páez solicitó que previamente a resolverlo, se realice un careo entre esa mujer y la testigo Martorelli.