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Cara y Cruz

Un paro injustificable

Sin aguardar la respuesta del Municipio a un planteo de recomposición salarial, a pocas horas de concluido el primer...

14 de mayo de 2024 - 00:45

Sin aguardar la respuesta del Municipio a un planteo de recomposición salarial, a pocas horas de concluido el primer encuentro de las tratativas para diseñar un nuevo esquema, el Sindicato de Obreros y Empleados Municipales de la Capital (SOEM) convocó a un paro por tiempo indeterminado.

La medida de fuerza, que se inició hoy, se precipita cuando acaba de pagarse un incremento del 15%, última cuota de lo acordado en la última paritaria. El gremio comandado por Luis Álamo exige un aumento del 50%, cuando todavía no se conoce la inflación de abril, que según las proyecciones rondaría el 9 %. Y para sin siquiera esperar la contrapropuesta de la comuna.

Hasta el arribo a la Casa Rosada de Javier Milei y sus políticas de motosierra y licuadora, los municipales tuvieron aumentos salariales por encima del ritmo inflacionario.

La nueva realidad política, signada por el desplome de la recaudación, obliga a adoptar criterios sensatos para sostener estabilidad. Establecer pisos salariales imposibles de cumplir podría llevar a situaciones como las que atraviesan otros municipios del país, que no pueden pagar en tiempo y forma o deben hacerlo en cuotas.

Ésta sería más lógico aún en el caso de la gestión municipal en curso, que se ha mostrado siempre receptiva a los pedidos de sus agentes e instrumentó políticas tendientes a resolver el problema de la precarización como el pase a planta permanente automático de los becados y contratados con más de diez años en esa condición.

La huelga, que toma compulsivamente a todos los vecinos de la Capital como rehenes, debería ser el último recurso, pero el gremio arranca convocándola. No es razonable considerar fracasado un diálogo que apenas se ha iniciado.

La sombra extorsiva de Walter Arévalo se proyecta sobre la conducción sindical que lo sucedió. Es la misma metodología que aplicaba el exjefe del SOEM, sometiendo a la ciudad a los incordios provocados por la interrupción de los servicios municipales y las movilizaciones, que en el ocaso debieron reconvertirse en “micropiquetes”, igualmente nocivos, debido a la escasa vocación que mostraba la familia municipal para plegarse a los desvaríos y matoneadas del sindicalista.

El inexplicable cambio en la actitud del gremio será replicado con un cambio en la conducta de la Municipalidad.

Es probable que se plantee formalmente la ilegalidad del paro, pero por lo pronto no se recurriría al habitual pedido de conciliación obligatoria y se ejecutarán los descuentos correspondientes a los agentes que se plieguen a la medida de fuerza.

Para el intendente Gustavo Saadi y sus colaboradores, ceder a las pretensiones del sindicato equivaldría a legitimar el chantaje como dispositivo de negociación, con las indeseables proyecciones que tal reacción tendría en adelante.

El paro quiebra una dinámica que venía armónica, con paritarias secuenciadas cada dos o tres meses para poder ir coordinando los emolumentos de los municipales con la situación financiera del municipio y la compleja evolución de los acontecimientos nacionales. El país está atravesando un contexto difícil, en el cual a diario se informa sobre el cierre de instituciones gubernamentales, comercios y fábricas que dejan personas sin trabajo, tanto en el sector público como privado.

Un 50% de aumento de movida está de por sí fuera de toda escala razonable.

Todas las previsiones indican que la inflación de abril no llegará a los dos dígitos y que la desaceleración se mantendrá en mayo.

Si a esto se le añade el modo en que convocó a la medida de fuerza, la actitud del SOEM es inaceptable.

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