Asunto raro esto donde de pronto los presidentes argentinos, a poco de asumidos en la Primera Magistratura alistan un título de varias páginas para ser exhibida en los anaqueles de la inculcación ideológica. Cervantes, García Lorca, Emanuelle Kant, Marguerite Durás departiendo sus creaturas con las reflexiones de nuestros máximos estadistas que consagrados por el voto popular creen tener las cualidades literarias y filosóficas de los altos de la literatura Arte o de la literatura política.
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Panic show... good show
Por Gabriela Nieva Larcher
Milei, en su doble rol de Presidente y Cantante seguro provocaría en Maquiavelo -de motus propio- ser nuevamente exiliado. Vaya Dios!! El considerado padre de la Ciencia Política moderna volvería a recluirse en San Casciamo, a revisar urgente párrafo a párrafo, reglón por renglón, su mayor entrega: "El Príncipe".
El montaje de un espectáculo/show político pasó los límites de lo todavía impensado. ¿Era necesario? Los argentinos no necesitamos mayor espectáculo. Demasiada realidad nos aturde en un país que se desmorona, con un sector social que se desangra por una crisis económica y financiera sin precedentes, donde miles de trabajadores perdieron su fuente laboral, donde el sector Pyme motor de la cadena productiva del país tambalea al abismo, donde la Educación y la Salud Pública caminan por la cornisa permanente de la amenaza. Más espectáculos no, por favor.
Estamos absortos. La góndola en el supermercado no perdona. Los tarifazos vertiginosos y el incremento del costo de vida no dan tregua.
La bizarría ha tomado la agenda pública y política: una codsplayer presidiendo la Comisión de Ciencia y Cultura en una de las Cámaras del Congreso de la Nación; un legislador que aconseja a los jóvenes consumir pornografia en un acto de ignorancia supina sobre los costados más oscuros de esa industria. Otros, más circunspectos, hacen apología de la deserción escolar, mientras toma cuerpo el club de "los Villarroelines" y surge un conflicto diplomático innecesario abultando la grilla de rarezas que gestiona el Estado Nacional, en nombre de una supuesta normalización institucional.
Con un 55 % de la población bajo la línea de pobreza, un 18% de compatriotas engrosando los índices de indigencia y con una cruel depreciación de los salarios, el país no necesita showmans administrando la Cosa Pública. La realidad no es un meme. Estamos golpeados. No más por favor.