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Editorial

No debería ser noticia

2 de marzo de 2023 - 01:00

Un estudiante oriundo de la Villa de Ancasti acaba de recibirse de abogado en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Catamarca. Si las oportunidades de acceso a los estudios superiores estuviesen garantizadas para todos los jóvenes catamarqueños, incluidos aquellos que tienen escasos recursos materiales o habitan en lugares alejados de los grandes centros urbanos, el hecho no sería una noticia. Pero sí lo es porque el derecho a la educación pública gratuita en el nivel superior es un enunciado que muchas veces –demasiadas- no se cumple en la Argentina.

Son muchas las restricciones que deben enfrentar las chicas y los chicos que egresan del nivel secundario y que viven en el interior de la provincia. Algunas de ellas derivadas de la lejanía de la ciudad capital, pero también hay otras económicas, sociales y culturales. Y por más voluntad que tengan de seguir estudiando, y hayan soñado esa posibilidad, las dificultades y limitaciones pesan a veces más que los deseos y las ganas. En estos casos, se requiere a veces de esfuerzos descomunales para lograr cierta regularidad en la carrera y finalmente acceder al título. Están en una situación de evidente desventaja respecto de jóvenes de la misma edad que viven en una ciudad donde hay universidad o un instituto terciario y tienen los recursos económicos mínimos para afrontar los estudios.

“Para muchas chicas y chicos del interior, terminar la secundaria es un logro en sí mismo, porque nunca se han podido dedicar de lleno al estudio. Al mismo tiempo han colaborado con la economía familiar criando animales, realizando trabajos de agricultura, cuidando a sus hermanos menores para desobligar con el mismo propósito a sus padres; muchos, incluso, cumpliendo también ese rol de padre o madre. No es fácil estudiar, no si se ha pasado hambre, si se ha sido víctima de maltrato o destrato, si a nadie más que a los sujetos en juego les interesa su futuro, si tienen que procurar el cuidado de otros, si les abruma la idea de atravesar las montañas para ir a la ciudad, si les hacen temer que su color de piel, sus rasgos o su acento ocasione risa o desprecio” grafica Gabriela Toloza en su libro “Quiero ser alguien en la vida- Apuntes sobre el anhelo común de los jóvenes del interior de Catamarca que se transforma en utopía transformadora y colectiva”. El trabajo narra experiencias y vivencias recogidas por la autora en el programa la Unca+Cerca, que funcionó durante una década y que lamentablemente fue cancelado en 2021.

Es el Estado el que debe garantizar la eliminación progresiva de esas restricciones. En el caso del estudiante de Ancasti fue clave la Residencia Universitaria Provincial “Abuelas de Plaza de Mayo”, que lo cobijó durante sus estudios. Por cierto, se requieren transformaciones mucho más de fondo para que los derechos a la educación superior de todas las personas, no importa el lugar en el que vivan ni los ingresos que posea, sean asegurados. Mientras eso no suceda, seguirá siendo noticia cada vez que un estudiante de una pequeña localidad del interior provincial alcance su título profesional.

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