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Cara y Cruz

Milei, el cruzado

13 de abril de 2023 - 01:10

La impresión de estar ante un Javier Milei mesurado, despojado de sus distintivos alardes rabiosos, mesurado, razonable, abre paso a sensaciones más inquietantes cuando el discurso del personaje se interna en el misticismo. Su enemigo es el mismo: la casta política en bloque; también es idéntica la soberbia mesiánica que lo constituye. Cambia el empaque, en una simulación que lo torna más peligroso.

En la entrevista que concedió a Luis Novaresio en La Nación+, el líder libertario desaforado, el out-sider que tiene en jaque a la dirigencia tradicional, exhibió un rostro más sereno, para marcar como su referente nada menos que a Moisés y postularse como alternativa por pura superioridad “moral” sobre el resto de los políticos. Es la coartada argumental que utiliza para tratar de sortear una imposibilidad: explicar cómo hará para llevar adelante su programa sin acordar con “los delincuentes” del Congreso.

Por momentos levanta los ojos como en éxtasis. Es un cruzado contra la inmoralidad

Moisés, cuenta, podría haber negado que era judío, asumir el cargo de Faraón e igualmente liberar a los judíos del yugo egipcio.

"El resultado podía ser el mismo, pero no son iguales, porque uno estaba basado en una mentira y el otro en la verdad. Cuando te hago el planteo moral, no es casual. La argumentación es moral, mi elección de ser liberal no es utilitarista, es un valor moral", le explicó a Novaresio, que llevó la entrevista con astucia.

Por supuesto, Milei ni se plantea que el pueblo judío podría haberse ahorrado los padecimientos de errar por el desierto durante 40 años si el Moisés que se ha construido para su inspiración personal hubiera sido menos intransigente, aceptado ocultar que era judío, asumido el faraonato y procedido a la liberación sin tantas milongas.

"¿La fácil cuál era? –siguió el libertario-: me quedo viviendo en el palacio, además soy Faraón y libero al pueblo judío. Pero no, porque eso está basado en una mentira. Entonces Moisés agarró, se fue y terminó teniendo un premio más grande que es conocer al Uno".

O sea: lo que hayan sufrido los judíos es secundario; lo importante es que Moisés habló con Dios.

Aunque siga en ascenso en las encuestas, hay que agradecerle a Novaresio haber expuesto a tamaño delirante.

- Permitime la metáfora, ¿te sentís el Moisés de la política argentina? –le preguntó Novaresio, insidioso.

- No estoy a la altura –respondió contrito, hábil para detectar la trampa-. Jamás podrías estar en ese lugar, el único profeta que habló con el Creador. Y además, la característica fundamental de Moisés, una humildad infinita. Yo trabajo para ser humilde, una lucha continua que tenés que llevar contra el ego, la codicia y la lujuria.

Se considera, sin embargo, encarnación de tan legendario legado. El interrogante surge indefectible, atemorizante: ¿A qué no estará dispuesto Milei con tal de emular “al único profeta que habló con el Creador”?

No obstante, prospera en un fenómeno transversal.

La política debe examinar sus responsabilidades en el éxito de este fenómeno. Que Milei se ha convertido en la herramienta para castigar a la clase política es indudable, pero a este atributo se le añade el del daño: pareciera que se busca infligir un castigo especialmente cruel y humillante.

La frustración del fracaso colectivo, lo sostenido de la degradación, la obscenidad de los enriquecimientos, lo estéril de los odios cruzados, propició la irrupción y avance de este estrafalario sujeto.

Es inútil combatirlo con desmesuras. Ése es el terreno en el que se mueve con mayor solvencia, en el que se capitaliza, porque cunden los indignados con la casta.

Hay que hurgarlo en los huecos de su prédica, porque la mitología bíblica encubre su incompatibilidad con el sistema democrático.

Todo fanatismo es incompatible con la democracia.n

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