El concepto “abordaje interdisciplinario” se repitió como un karma en el caso del adolescente de 17 años que apuñaló a su vecina más de 40 veces para robarle.
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La utopía interdisciplinaria
El juez Penal de Menores, Rodrigo Morabito, ordenó a principios de mes que lo aplique el Ministerio de Desarrollo Social. En el mismo sentido se pronunciaron el lunes, en la audiencia de prisión preventiva, el fiscal Guillermo Narváez y la asesora de Menores Sandra López Gardel, mientras el abogado del chico, Víctor García, bregaba por atemperar la prisión preventiva. “Con la ayuda del Estado, puede reencauzar su vida”, consideró el letrado.
¿Qué Estado? El episodio es un compendio de la deserción pública. El Estado al que García apela no estuvo para contener al muchacho ni para proteger a la pobre mujer, que se salvó de la muerte con el hilo en una pata y ahora vive sumida en la angustia y el terror por el trauma ¿De qué abordaje multidisciplinario se habla?
Los mejores esfuerzos de los operadores del sistema naufragan en la carencia de recursos y la burocracia, con el telón de fondo de las adicciones. El abordaje interdisciplinario es una utopía que deja de postularse en cuanto merma la conmoción de la violencia desaforada.
El fiscal Narváez fue preciso: no queda otra alternativa que el encierro para proteger a la sociedad y al propio adolescente, que es adicto, carece de contención familiar y se encuentra en una situación de abandono.
“Perdió el ejemplo y la autoridad. Necesita un abordaje interdisciplinario; evaluar su vida y ayudarlo a que cese en el consumo. Desde los 12 años consume marihuana y a los 14 se inició con las pastillas. Nadie desconoce el hecho. El sistema punitivo debe dar una respuesta para la mujer y el chico”, dijo Narváez. Para el fiscal, el muchacho está superado por su “penosa vida, que lo llevó a delinquir ferozmente”.
La asesora López Gardel admitió sin más: “Como Estado, hemos llegado tarde”.
La contracara de la intemperie en la que vivió el muchacho es su víctima, Andrea Navarro.
"Estoy en la casa de mis padres, que me dan un lugar por estos días. Anímicamente estoy muy mal, físicamente estoy mejorando un poco cada día. En este momento no se me cruza más que angustia porque a estas personas (el agresor y su familia) las conozco desde que son muy chicas, jamás me imaginé pasar una cosa así. Todo fue de terror y todavía no caigo", contó después de que le dieron el alta.
Vivió una noche de terror.
"Cuando me volví a dormir, abrí los ojos y estaba esta persona ya adentro, cerca de la ventana. Me despierto asustada y en la cama comenzó a acuchillarme. Pude levantarme y me voy hacia la puerta de mi habitación y cuando me voy yendo para atrás, me sigue acuchillando y me dice 'a donde está la plata'. Le digo 'llevate todo', pero ya me había acuchillado y ahí me caigo. Aún ahí me seguía acuchillando, no paraba. Yo todavía tirada en el piso, y se vuelve, y me acuchilla nuevamente. O sea, él se va, pero vuelve y me acuchilla como para rematarme. Fue un milagro porque no sé cómo me levanté y salí por la puerta de la cocina hacia el garaje y pedí ayuda. Ahí es cuando llego cerca de las rejas. Llegó un chico y me ayudó", relató.
Concluyó con un reclamo: “Hago responsable al Estado, porque a mí no me entraron a robar una vez, sino cinco veces a mi casa, y de todas tengo denuncias. Así que el Estado nunca estuvo antes. Todo lo que pude hacer hice, las denuncias todas, pero nunca actuaron. Le pido al Estado que nos cuide más. Me sentí en total abandono de las personas a las que elegí para que guíen mi pueblo".
Para Andrea Navarro, el muchacho que la atacó y casi la mata es “una lacra”. Es comprensible, estuvo al borde de la muerte. En su conmoción, sin embargo, acierta en responsabilizar al Estado. Hay abandono a dos puntas.
¿Cuántos jóvenes malogrados hay porque el sistema carece de medios para rescatarlos? Son víctimas también. Es el sálvese quien pueda que avanza. Y mata. n