Los gobernadores del Norte Grande se volvieron el pasado martes de Santiago del Estero con la promesa del ministro de Economía, Sergio Massa, con quien mantuvieron una reunión de trabajo, respecto de que el gobierno nacional iba a reasignar una partida de 85 mil millones para ser destinada a subsidios al transporte público de pasajeros.
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La discrecionalidad de los subsidios
Con sobrados argumentos que se basan en la experiencia, no faltará quienes proclamen que a las promesas se las lleva el viento. Pero en este caso hay algunos elementos a considerar para aguardar con relativo optimismo que la oferta formulada por el funcionario nacional efectivamente se cumpla. En primer lugar, Massa no es cualquier ministro de Economía, es decir, un funcionario sin atribuciones para prometer porque debe esperar la aprobación presidencial. Es, como se sabe, un ministro con facultades suficientes como para adoptar de manera autónoma decisiones de esa índole y que muy cuidadoso de su imagen en función de la proyección política a la que aspira en el corto y mediano plazo, por lo que no es común que incurra en ofrecimientos que luego no cumple.
Por otro lado, no se trata de una iniciativa que deba buscar financiamiento, sino que ya lo tiene si es que se ejecuta la voluntad de reasignar partidas, tal cual se adelantó.
Finalmente, el gobierno nacional ha canalizado abundantes recursos en las provincias del norte de la Argentina, procurando consolidar en la macro región un apoyo político que necesita.
La ampliación de los subsidios al transporte público en el Norte Argentino es una medida que tiende a morigerar la enorme asimetría existente respecto de los beneficios de lo que goza el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Considerando solamente los fondos en concepto de Fondo Compensador y Compensaciones tarifarias, el AMBA, con el 37% de los habitantes de la Argentina, entre enero y julio de este año se quedó con el 75,8% del total de los fondos de subsidios. El Norte Grande, apenas se quedó con el 8,9%, pese a que alberga el 20% de la población. La brecha a favor de la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires respecto del resto de las provincias –el interior, como se lo menciona habitualmente- se viene ensanchando de a poco hasta la actualidad, por lo que la reasignación de partidas para incrementar el subsidio al transporte en NOA y NEA contribuiría a acortarla un poco.
El problema de fondo sigue siendo, como sucede con el reparto de fondos no automáticos, la discrecionalidad de estas medidas. Lo acordado en los últimos días depende de la buena voluntad de las autoridades nacionales, que próximamente podrían –no hay impedimento legal alguno- modificar la medida y acrecentar los beneficios del AMBA, o de otra región cualquiera. De modo que se deben establecer criterios objetivos que doten de estabilidad al reparto de los subsidios, minimizando todo lo posible la arbitrariedad en las decisiones, sobre todo cuando se avecinan tiempos electorales en los que la discrecionalidad juega un rol político muy activo, tanto a favor como en contra de los jurisdicciones, según sean las que reciban fondos o a las que se los retaceen.