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Editorial

Estadística que horroriza

24 de julio de 2024 - 00:05

La estadística sorprende pero al mismo tiempo horroriza. Desde el año 2012, al menos una vez por mes, una personas aparece ahorcada o muere por “causas desconocidas” en una dependencia policial de la provincia de Buenos Aires. La versión policial es que se trata de suicidios, pero los familiares de las víctimas descreen de ella y se inclinan más por la investigación de posibles homicidios.

Las muertes sospechosas en comisarías no son patrimonio exclusivo de la policía bonaerense, ocurren también en dependencias de todo el país, pero una investigación periodística publicada por eldiarioar.com se centra en esa jurisdicción. Con información proporcionada por el Registro de Muertes en Comisarías de la Comisión Provincial por la Memoria y la Tortura, la investigación menciona que “desde 2012, al menos una vez por mes, una persona aparece ahorcada (88 casos) o muere por “causas desconocidas” (74 casos) en una dependencia policial de la provincia de Buenos Aires, entre otros fallecimientos que ocurren dentro de las comisarías bonaerenses.

La mayoría de las denuncias de los familiares no prosperan. La investigación que se realiza va por una vía muerta. Es muy difícil recolectar pruebas sobre un posible homicidio en una comisaría y los testimonios de otros detenidos suelen ser desechados rápidamente.

Un común denominador es que, salvo excepciones, las comisarías no son aptas ni están habilitadas para alojar detenidos. Eso sucede también en Catamarca. En nuestras provincias se han registrado algunos casos de muertes en comisarías en los últimos años. En mayo de este año murió ahorcado en Tinogasta un hombre acusado por dos causas de abuso sexual.

En octubre de 2017 un recluso falleció también por ahorcamiento en una celda de la comisaría Séptima del barrio Parque América de la ciudad capital.

En mayo de 2014 otro recluso murió ahorcado, en este caso en la comisaría Quinta de avenida Colón esquina Obispo Esquiú.

El caso más grave de los últimos años fue la muerte de Diego Pachao en 2012 luego de haber estado alojado en la comisaría Séptima.

En noviembre de 2007 se produjo otra muerte dudosa vinculada a la Policía provincial, aunque no dentro de una comisaría. Fue cuando el testigo de un juicio contra cuatro policías acusados de matar a golpes a un detenido fue hallado ahorcado de un árbol a 150 metros de su casa, en Miraflores, el día antes de que se presente a declarar.

Las muertes en comisarías siempre tienen alguna responsabilidad policial. En algunos casos, tal vez sean propiciadas por los propios uniformados, pero si no lo son, de todas maneras se pueden inferir conductas negligentes que facilitan que estos decesos se produzcan en recintos que deben ser custodiados por la policía.

Al mismo tiempo, son muy frecuentes las denuncias por apremios ilegales presuntamente cometidos en sede policial.

Este tipo de hechos que generan tantas dudas y suspicacias deberían terminarse, para lo cual es necesario que las comisarías dejen de ser “depósitos” de detenidos, y que además la Justicia se preocupe por investigar lo que sucede dentro de esos ámbitos y de controlar que no se cometan hechos violentos contra los allí alojados.n

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