Con la foto de la amable tertulia que mantuvo con Karina Milei en la Casa Rosada, Patricia Bullrich posteó: "Reunión con Karina, trabajando siempre juntas por las transformaciones que lidera el Presidente”.
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El riesgo Milei
La imagen se difundió pocas horas después de que la jefa del bloque de senadores nacionales de La Libertad Avanza anunciara públicamente que ejercería su "derecho a la objeción de conciencia" y votaría en contra de la decisión del Ejecutivo de retirar del Senado el pliego de la candidata a camarista federal de La Plata, María Verónica Michelli, rea de leso cuñadismo con el periodista Hugo Alconada Mon.
Este episodio marcó una escalada de diferenciación respecto de uno anterior: Bullrich fue la única integrante del elenco libertario que se atrevió a cuestionar la continuidad de Manuel Adorni, “karinista” paladar negro, como Jefe de Gabinete.
El respaldo a Michelli es la segunda insubordinación al poder de la “hermanísima” que la legisladora porteña se permite. Pero Adorni sigue en su puesto y Milei defendió sus prerrogativas para retirar el pliego de Michelli aunque tenga ya dictamen favorable de la comisión de Acuerdos del Senado inmediatamente de la tregua fotografiada.
Todo está como era entonces. La foto con Karina pretende ser una señal de unidad, pero se trata de una maniobra escenográfica montada para tratar de ocultar un problema estructural hasta el momento irresoluble.
A los hermanos Milei les convendría considerar que los recursos pierden eficacia dramatúrgica con el abuso. La imagen Karina-Bullrich responde a la misma lógica de las camaraderías impostadas el 25 de Mayo, cuando Milei reunió a los suyos para intentar disimular la guerra abierta entre su “hermano” Santiago Caputo y el “karinista” Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados.
Patrón arbitrario
Las tensiones con Bullrich responden al patrón de ejercicio del poder arbitrario y caprichoso del poder que los hermanos Milei ejercen desde que se aposentaron en el Sillón de Rivadavia, pero se distingue por la imposibilidad de proceder a la ejecución sumaria de casos anteriores. Se entiende: Bullrich tiene densidad política propia y podría generar muchos inconvenientes si se la expulsa.
Reconforta que exista algún vestigio de racionalidad en los simbióticos hermanos, aunque no baste para exculparlos por sancionar a una mujer de antecedentes jurídicos inobjetables por el trabajo periodístico de su cuñado. Cosa que Milei hará, fotos al margen, si hay que llevarse de lo que posteó.
En cualquier caso, es notable el talento de los hermanos para pegarse tiros en las patas ¿Para qué mandaron el pliego de la cuñada?
No pueden con su genio.
En febrero de 2024, Osvaldo Giordano, eficaz funcionario, fue eyectado de la conducción de la ANSES porque su esposa, la diputada cordobesa Alejandra Torres, votó en contra de algunos artículos de la Ley Ómnibus. Milei formuló los cargos: "Es un problema de él si duerme con el enemigo".
Nueve meses después, el 30 de octubre de 2024, la canciller Diana Mondino fue despedida a la media hora de que el representante argentino ante la ONU votara a favor de la resolución que pedía el levantamiento del embargo estadounidense sobre Cuba. Era la posición histórica de Argentina, respaldada en esa oportunidad por 187 países. Solo Estados Unidos e Israel votaron en contra. Milei lo consideró una traición inaceptable y Mondino fue reemplazada ese mismo día.
El 10 de febrero de 2025 le tocó el turno a Sonia Cavallo, hija del exministro de Economía Domingo Cavallo, hasta entonces embajadora ante la OEA. Su padre había cuestionado en su blog personal la política cambiaria del gobierno, advirtiendo que los desembolsos del FMI no permitirían salir del cepo de manera sostenible. Milei, que solía llamar a Cavallo "el mejor ministro de Economía de la historia", lo tildó de "impresentable". Horas después, despidió a la hija del hereje.
Paranoicos
Hay una dimensión que atraviesa todos estos episodios y que va más allá de la arbitrariedad o del autoritarismo: la paranoia. Cada figura que adquiere visibilidad propia, cada aliado que construye una base de poder autónoma, cada prestigio independiente de la bendición de los Milei, es percibido como una amenaza existencial.
La vicepresidenta Victoria Villarruel es un caso ejemplar. Como medía bien en las encuestas, comenzó a ser tratada como enemiga interna, acusada de "trabajar para el golpe" y excluida de cualquier instancia de decisión, hasta la expulsión. Del mismo modo, Patricia Bullrich mide hoy mejor que Javier Milei en varios sondeos.
Esta lógica visceral, refractaria a la discusión constructiva interna, tiene consecuencias directas sobre la calidad de la toma de decisiones.
Los Milei no aceptan más que alcahuetes, no queda nadie que se anime a marcar siquiera un matiz de opinión. En este sentido, Bullrich es un caso excepcional, único salvo Santiago Caputo.
Ruido político
Otro Caputo, Luis “Toto”, ministro de Economía, fue obligado a desmentir que había considerado en una reunión de gabinete que el ruido político provocado por las sistemáticas rencillas intestinas es el principal factor que perjudica la economía.
Naturalmente, la desmentida no hizo más que confirmar que la objeción era cierta, sumada al hecho de que no hay que ser experto en economía y finanzas para advertir lo inconvenientes que resultan disparates y caprichos si lo que se pretende es generar confianza.
Por algo son tan necesarios RIGIS y Súper RIGIS pese al sacralizado superávit fiscal, por algo los centenares de miles de dólares de los argentinos siguen en el “colchón”, fuera del sistema financiero.
Los malabares de “Toto” para no malquistarse con los Milei y al mismo tiempo seducir a los mercados pueden llegar a ser conmovedores. Dice que él no cree que vuelva el kirchnerismo, pero que los mercados no le creen.
¿Y cómo creerle? El hecho de que Milei no se canse de agitar el espectro del riesgo “kuka” se concatena con la inconsistencia política devenida de sus arranques y represalias.
El nivel de intolerancia e improvisación que revelan incidentes como los que se han repasado genera una imprevisibilidad de altísimo costo para el país. Los Milei se han ido desprendiendo de todos los aliados que pudieran moderar sus disparates con aportes de sensatez. De este modo, paulatinamente, van suplantando el riesgo “kuka” por el riesgo Milei como elemento disuasivo en los mercados.
El enemigo interno
Es un riesgo endógeno, que no depende de la oposición sino de la estrafalaria dinámica interna del oficialismo y se alimenta a sí mismo.
Cuanto más agita Milei el fantasma kirchnerista como herramienta política, más ruido genera. Cuanto más ruido genera, más daño le hace a su propio programa económico. Y cuanto más vulnerable se vuelve el programa económico, más necesita agitar el fantasma para mantener cohesionada un entorno y una base a las que no se le admiten divergencias.
La foto de Karina y Patricia Bullrich es un síntoma, no una solución. Como antes lo fue el acto del 25 de mayo y cada declaración de unidad que siguió a cada crisis. El gobierno ha demostrado una notable habilidad para producir imágenes, pero las imágenes no cambian la estructura del problema.
El kirchnerismo no tiene hoy capacidad para volver por sus propios medios. Lo que sí existe, lo que mercados, aliados, sistema político y gente en general perciben con claridad e irritación creciente, es el peligro de un gobierno que no sabe administrar el poder que ha ganado sin erosionarlo.
Un gobierno que construye su propia impotencia. Ese es el verdadero riesgo. Y tiene nombre propio.