El mburucuyá, también llamada flor de la pasión o pasionaria (Passiflora caerulea) es una enredadera nativa, hospedera de la mariposa espejito (que no es la misma que la mariposa monarca, aunque tienen cierto parecido, como si fuera primas hermanas).
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El difícil arte de criar mariposas
Por Celia Sarquís
Se las suele ver haciendo piruetas entre sus hojas, en época de cortejo. Luego, las mariposas desovan unas esferas minúsculas, ámbares, cristalinas. De ahí nacen unas orugas bastante feítas y hambrientas. Muchas.
Imaginemos la siguiente situación (que fue la mía y por ello la cuento)
La idea es incorporar esa nativa en el jardín. Uno logra hacer plantitas de las semillas de un fruto que consigue. Es todo un logro. Coloca las plantitas, que recién empiezan a desperezarse un poco al inicio de la primavera, en macetas. Les agrega de tutor, unas cañitas. Las mira, las riega, las mira, las cuida. Uno ve esas inocentes mariposas andar en el invernadero, todo muy bucólico, muy lindo.
Y así, en un cerrar y abrir de ojos, casi diría de un día para otro, de los plantines solo quedan unos tallos. Sin hojas, sin fotosíntesis, las plantas pequeñas se mueren.
Al otro año, uno empieza el proceso desde cero, pero se provee de una caña para ahuyentar las mariposas (a otra rosa, mariposa), gira las hojas, en forma diaria, para detectar tempranamente a las orugas. Las saca, cuidando de no apretarlas y las acomodo en otras plantas, rogando que acepten las nuevas dietas. (voy a censurar tema de huevitos ámbares).
¿El resultado? Logra llegar al verano con un par de plantas presentables. De las dos, sobrevive una. Seguimos en carrera. No florece, ni pinta en florecer. San internet nos salva: las pasionarias recién florecen al segundo año.
La caña está a mano, averiguamos que, a las orugas, le gustan las plantas de tasi (otra enredadera nativa), hacemos registro y locación de tasi en el barrio.
La pasionaria va creciendo, señores y señoras. Logra pasar el año. Su tronco ha engrosado al tamaño de un lápiz. Con los primeros calores, el mburucuyá se estira en la glorieta, larga zarcillos, guías y hojas y hojas y, por fin, pimpollos. Y un día, florece
Entonces, mis queridos y queridas, uno esconde la caña (aquí nadie hizo nada), arma el matecito, y se sienta a esperar el cortejo, el desove, esas oruguitas hambrientas, porque ya afianzado el mburucuyá, todo lo demás es un perfecto equilibrio de la naturaleza.
Para aquel que se ha quedado con la duda de porqué se llama pasionaria:
La forma de las flores se asocia con la simbología cristiana de la Pasión de Jesús: sus tres estigmas florales representan los tres clavos usados para sujetar a Jesús en la cruz; el ovario y su base simbolizan el cáliz de la Última Cena; las cinco anteras representan las cinco heridas; la corola, la corona de espinas; los diez 'pétalos' (en realidad son cinco pétalos y el resto son sépalos) los apóstoles (salvo Judas Iscariote el traidor y Pedro el negador) y los zarcillos, los látigos con los que lo azotaron.
Tiene muchísimas propiedades medicinales. Y se hace una mermelada con sus frutos y semillas (que quedan crocantes).
Pronunciar su nombre, mburucuyá, ya es un poema.