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Editorial

Contra los abusos, Educación Sexual Integral

3 de abril de 2023 - 01:05

Como sucede cada vez que hay un supuesto caso de abuso que involucra a un famoso, la denuncia contra el conductor de televisión Jey Mammon tuvo amplísima repercusión pública. Y, también como es muy común en la Argentina, casi inmediatamente empezó una polémica respecto de si la denuncia de abuso sexual se basa en hechos reales o no. Y se constituyeron dos bandos con opiniones antagónicas.

En este caso el debate es infructuoso. La causa prescribió y no habrá investigación judicial que determine, o al menos se aproxime, a la verdad de los hechos. Quedan, en consecuencia, las dos versiones y, salvo que aparezcan nuevas revelaciones que echen luz sobre la controversia, cualquier opinión que se vierta será un prejuzgamiento inconveniente.

El debate no debería puntualizar un caso u otro, sino más bien hacer foco en el incremento sostenido de denuncias por abuso sexual contra menores, las que, en la mayoría de los casos, sí se pueden corroborar en la Justicia. Nótese que se habla de cada vez más denuncias, porque resulta muy difícil determinar si hay más abusos o en realidad lo que hay son más denuncias porque los chicos se empiezan a animar a contar lo que antes ocultaban, por miedo o vergüenza.

Las estadísticas oficiales, difundidas por el Ministerio de Justicia de la Nación, señalan que en los últimos cinco años hubo más de 14 mil niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia sexual. Pero se entiende que esa cifra se basa en hechos que han sido denunciados y luego constatados judicialmente. Quedan afuera, en consecuencia, todos los casos que se cometieron y que no fueron revelados. Proyectar la cifra causa escalofríos.

Es preciso que las chicas y los chicos abusados se animen a hablar. No es un objetivo sencillo de cumplir, porque las víctimas se encuentran en una situación de vulnerabilidad extrema y porque una altísima proporción de los abusos se cometen en el ámbito familiar.

Una herramienta que ha contribuido con eficacia a romper ese silencio es la Educación Sexual Integral (ESI). Un estudio del Ministerio Público Tutelar (MPT) de la Ciudad de Buenos Aires reveló que entre el 70 y el 80 por ciento de los niños, niñas y adolescentes de entre 12 y 14 años que pasaron por la Sala de Entrevistas Especializada del organismo pudieron comprender que fueron abusados después de recibir clases de ESI, el programa que aborda en las escuelas la sexualidad desde los derechos humanos y la perspectiva de género.

Sin embargo y, pese a que rige desde el año 2006, la Ley de Educación Sexual Integral no se cumple como es debido, sobre todo por las presiones de grupos conservadores o retrógrados que se niegan a que ese tipo de contenidos se impartan en los establecimientos educativos.

Es imprescindible que las autoridades educativas hagan cumplir la norma. La ESI no solo revela abusos que de otro modo no se contarían, sino que además los previene, porque ayuda a las chicas y los chicos a comprender mejor su sexualidad y sus derechos.

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