lunes 29 de junio de 2026
Cara y Cruz

Otro horizonte litífero

El boom del litio empieza a ubicarse en un punto de equilibrio. En el caso catamarqueño...

Por Redacción El Ancasti

El boom del litio empieza a ubicarse en un punto de equilibrio. En el caso catamarqueño, donde oficialmente se postularon las inversiones tendientes a su extracción como una especie de tabla de salvación en el retroceso de la megaminería, se sabía de movida que sus utilidades serían mucho menores que las arrojadas por el oro y el cobre de Bajo La Alumbrera. Otros datos inducen a moderar aún más las expectativas cifradas en el “oro blanco”.
Entre 2015 y 2018, el precio del carbonato de litio se triplicó debido a la demanda mundial en alza. La tonelada trepó de 5.312 a 20.694 dólares en ese período. El precio bajó ahora de 6.700 dólares.
La información es de la columna “Litio: nieva revolución extractiva”, de Rodolfo Schweizer, publicada por este diario el 27 de enero.


Para el columnista, el desplome obedece sobre todo al descubrimiento de nuevos yacimientos del mineral en todo el mundo y al desarrollo de nuevas tecnologías de extracción “que ponen a disposición del mercado el litio proveniente de infinidad de fuentes. 
“Una de ellas, y de la cual poco se habla, es el mismo mar, cuya agua salada lo contiene en cantidades infinitas y, llegado el caso, hasta podría desplazar al litio producido en nuestros salares cordilleranos o al extraído directamente de las rocas”, advierte Schweizer, y considera que “sería muy bueno para nuestro país, y el NOA en particular manejarse con sabiduría y prudencia frente al mercado del litio o cualquier otro recurso natural”.
Esta multiplicación de las fuentes de extracción implica un retroceso estratégico de la región llamada “triángulo del litio”, que involucra al NOA, Bolivia y Chile, donde la extracción se realiza mediante evaporación, método que demanda el uso de enormes volúmenes de agua para disolver las sales. El temor al impacto ecológico de este sistema es el principal obstáculo para obtener la licencia social para la explotación de litio.


El proceso demora entre dos y tres meses, pero ha sido, informa Schweizer, superado por dos nuevas tecnologías.
Una fue desarrollado por la Universidad Monash de Melbourne, Australia. Utiliza membranas sintéticas para separar el mineral.
“El litio es filtrado o sacado directamente del agua salada, salmuera o “brine” sin necesidad de pasar por el proceso de evaporación. A medida que el agua es despojada del litio, vuelve a la tierra de la cual fue sacada. Ni hay piletas de evaporación. Por lo tanto no se altera el equilibrio hidráulico del suelo”, explicó.
Otro método, de la compañía Lilac Solutions, de California, recurre al “intercambio iónico para absorber litio desde la salmuera, lo cual resulta en una mayor producción en un menor tiempo. Lo que por ahora toma tres meses a través del proceso de evaporación se logra en horas. El agua o salmuera de la cual se saca el litio vuelve inmediatamente al subsuelo”.


“De concretarse esta evolución tecnológica, la provincia  tiene la oportunidad de alinear los intereses propios con los de la comunidad que vive alrededor de los yacimientos de litio y con los de las empresas mineras. El beneficio económico que el nuevo método implica por el solo hecho de eliminar el proceso de evaporación y reducir el tiempo de producción de carbonato de litio de meses a horas es enorme y, por lo tanto, impostergable e indiscutible. Que esto se logre depende de la voluntad y la claridad de objetivos de todos los participantes en la minería del litio”, concluye el analista.
Considerar estos cambios tecnológicos en la industria del litio es fundamental para el diseño de la política minera provincial. 
Se trata de un asunto de abordaje específico y urgente para el área de Ciencia y Tecnología. Si existiera, claro.n

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