ver más
CARA Y CRUZ

La libertad que faltaba

4 de octubre de 2021 - 01:04 Por Redacción El Ancasti

La situación sanitaria que viven hoy Catamarca y el país es lo más parecido a lo que existía en la prepandemia. El viernes pasado, después de un año y medio de prohibiciones, volvió el público a los estadios de fútbol y levantaron sus telones los boliches y salones de fiestas, todos con determinados límites y protocolos. 

Por supuesto, nunca faltan los detractores. Para la oposición política, estas habilitaciones se relacionan directamente con las necesidades electorales del oficialismo nacional, ya que, según entienden, en la derrota del 12 de septiembre gravitó el voto bronca por el encierro injustificado cuando no había casos de Covid-19, por la quiebra comercios y empresas, el aumento de la desocupación y la pésima gestión política por las vacunas salvadoras. 

Para una porción de la ciudadanía, esa para la que la pandemia le reveló una zona de confort impensada, sin obligaciones de ir al trabajo y con el sueldo asegurado, estas medidas más permisivas representan una invitación a la irresponsabilidad social. Descuentan que habrá un rebrote de contagios porque la gente no aprendió a cuidarse ni a cuidar a los demás. 

Es posible que haya algo de verdad en esas críticas. No hay dudas que el Gobierno necesita mejorar el humor social para las elecciones de noviembre, ni tampoco se descubre la pólvora al aseverar que los argentinos tienen una imprudencia proverbial.

Sin embargo, hay datos de la realidad que permiten un análisis más objetivo. El más importante de todos es precisamente la coyuntura sanitaria. En el caso de Catamarca, desde hace varias semanas que los casos positivos diarios promedian el medio centenar y la ocupación de camas en el Hospital Carlos Malbrán es inferior al 20%. 

Todo eso, por supuesto, como consecuencia del avance de la vacunación. “Un 70 por ciento de nuestra población mayor de 40 años y de los mayores de 18 años con factores de riesgo tienen las dos dosis aplicadas. El 72 por ciento de los docentes cuentan con el esquema completo”, precisó el viernes la ministra de Salud de la Provincia, Claudia Palladino, al anunciar la adhesión a las habilitaciones nacionales. 


Más allá de los datos duros del COE, hay otras cuestiones insoslayables. Por un lado, el hartazgo de la sociedad por las restricciones no justificadas y por la necesidad de recuperar algo de la libertad perdida desde marzo de 2020. Por el otro, los sectores de los rubros esparcimiento, como boliches y eventos sociales, necesitan volver a trabajar en forma imperiosa. Más ahora que es posible, por la llegada del calor, ventilar ambientes y hacer actividades al aire libre. 

Y además de eso, algunas medidas lógicas que se imponían por sí mismas, como el hecho de no obligar al uso del barbijo cuando uno está circulando al aire libre y con distancia social. Ciclistas, “runners” y gente que sale a caminar, por demás agradecidos. 
Ahora bien, no hay dudas que las nuevas habilitaciones son, al mismo tiempo, una invitación al exceso. Por caso, en el superclásico que se disputó ayer en el Monumental estaba permitido el ingreso de 36.000 personas (50% de aforo), pero finalmente entraron cerca de 54.000, y muchos de ellos solo con control de temperatura, sin exhibir el DNI ni el carné de socios del club anfitrión. El sistema de control se había caído y la Policía no dio abasto. 

En Catamarca, es sabido que a las cervecerías y ahora a los boliches ingresan más personas de las permitidas, y también es notorio que el respeto por el distanciamiento social es excepcional, ni siquiera en las filas de espera y a la vista de todos.
Está claro que tanto las autoridades nacionales como las provinciales decidieron avanzar con estas medidas a sabiendas de que no se respetarían tal como lo indica el decreto. Y que el control policial del cumplimiento de los protocolos ha pasado a un segundo plano; de hecho, hoy las fuerzas de seguridad están más ocupadas con la ola de delitos derivada de la circulación sin restricciones. 

Será, por lo tanto, responsabilidad colectiva e individual cuidarse como se aprendió este tiempo. En algún momento iba a suceder que el Estado se corra a un lado para que la gente conviva en libertad y a consciencia.n

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar