ver más
Editorial

Inflación y oligopolios

En materia de evolución de los precios, el Gobierno nacional tiene motivos para festejar, pero también para mantener las alarmas encendidas. La buena noticia es que la inflación de febrero sería menor al 2 por ciento, según el cálculo preliminar que maneja el INDEC y...
6 de marzo de 2020 - 01:04 Por Redacción El Ancasti

En materia de evolución de los precios, el Gobierno nacional tiene motivos para festejar, pero también para mantener las alarmas encendidas. La buena noticia es que la inflación de febrero sería menor al 2 por ciento, según el cálculo preliminar que maneja el INDEC y las estimaciones de las consultoras privadas. La mala es que el aumento promedio en el precio de los alimentos estará en el orden del 3 por ciento.

Ya en enero la tendencia había sido similar: la inflación general fue del 2,3 por ciento y la de alimentos y bebidas no alcohólicas del 4,9 por ciento. El mes anterior, el gobierno interpretó que este último dato negativo obedecía, fundamentalmente, a la decisión de reponer el IVA a los alimentos de la canasta básica. Pero sorprendió el incremento del rubro alimentos en febrero.

El Presidente Alberto Fernández lo dijo sin eufemismos, en un mensaje dirigido a los formadores de precios del sector: “Ustedes me dijeron que lo de enero había sido excepcional por el regreso del IVA a los alimentos de la canasta básica. Pero esto no lo entiendo. Algo hay que hacer porque esto no puede seguir así”, dijo a fines de febrero. Y el domingo pasado, durante el discurso ante la Asamblea Legislativa, volvió a mencionar sin rodeos el tema: “No es posible que con la moneda estabilizada y las tarifas congeladas al igual que los combustibles, el precio de los alimentos siga creciendo (…) Argentina no resiste más el abuso de quienes preservan su rentabilidad a costa de consumidores, condenados a pagar sus ‘excesos preventivos”, se quejó. 

La preocupación se justifica: la inflación en el rubro alimentos repercute directamente en la canasta básica, y por lo tanto afecta a los sectores de más bajos ingresos.

Promover la competencia para que surjan nuevos actores que den forma a un mercado más equitativo es una estrategia necesaria

La clave es determinar, tarea que no resulta imposible, pero tampoco sencilla, quiénes son los principales responsables del aumento. Para la industria que produce los alimentos, la culpa es de las grandes de cadenas de supermercados. Para las grandes cadenas de supermercados, la culpa es de la industria que produce los alimentos.

En lo que no hay dudas es que la estructura oligopólica de la economía argentina -muy pocos actores concentran la oferta de productos en cada sector y manejan casi a su antojo el mercado- es causa principal del incremento de los precios.

Según datos de la consultora CCR y el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), en el rubro aceites tres empresas concentran el 90,5 por ciento de la facturación. En gaseosas, solo dos empresas aglutinan el 98,3 por ciento. En azúcar, dos firmas concentran el 85 por ciento de la facturación; en leche la empresa líder vende el 69,5 por ciento de toda la producción y en embutidos la firma con más peso concentra el 83 por ciento del mercado. 

En consecuencia, promover la competencia para que surjan nuevos actores que den forma a un mercado más equitativo es una estrategia necesaria y que puede ser factor de equilibrio de los precios. La Ley de Góndolas aprobada la semana pasada es un aporte, si se cumple según la norma, para el logro de este propósito.n


 

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar

video