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EDITORIAL

El que no llora…

La expresión “el que no llora no mama…”, inmortalizada por Enrique Santos Discépolo en su célebre tango “Cambalache”, bien puede aplicarse para...
6 de enero de 2017 - 04:09 Por Redacción El Ancasti
La expresión "el que no llora no mama…”, inmortalizada por Enrique Santos Discépolo en su célebre tango "Cambalache”, bien puede aplicarse para explicar las estrategias a las que suelen apelar los dirigentes políticos en determinadas circunstancias. Por ejemplo, para conseguir los fondos prometidos por el presidente Mauricio Macri a los efectos de concluir la postergada obra de refacción del Hospital de Niños.

A poco de finalizar el 2016, la gobernadora Lucía Corpacci realizó declaraciones a la prensa en las que se quejó abiertamente de la falta de respuesta a aquella promesa. Y de alguna manera lo intimó para que las autoridades nacionales informen si iban o no a enviar los fondos. Porque, en caso de una negativa, aclaró la primera mandataria catamarqueña, la Provincia iba a hacerse cargo.

La obra de remodelación del Hospital había comenzado con la anterior gestión nacional, pero se había paralizado en los últimos meses del año pasado por falta de remisión del dinero para continuar.

Luego de meses de gestiones infructuosas por los carriles administrativos convencionales, la Gobernadora tomó la decisión de la queja pública, lo que originó la respuesta positiva que no había logrado por los canales resultantes de los organigramas de gobierno.

En aquella oportunidad, Corpacci explicó que "hablé a Buenos Aires para pedirles que por favor si no iban a pagar este hospital que nos avisen. Porque con mucho esfuerzo la Provincia se hará cargo porque el Hospital de Niños se tiene que terminar”. "Para mí es una situación que se me hace intolerable y porque se lo transmití a las autoridades nacionales lo hago público”, agregó.
La queja en voz alta tuvo el efecto buscado. El diputado del FCS-Cambiemos y referente del PRO en Catamarca Carlos Molina fue el que dio la buena nueva el miércoles, al anunciar que el Gobierno nacional ya tenía disponibles las últimas partidas para la culminación de la ampliación del Hospital.

El diputado sostuvo que, en total, la Nación devengó los 13 millones de pesos que corresponden al último 10% de la obra y 15 millones de pesos más por redeterminación de precios y adicionales.

Molina indicó asimismo que la Provincia "puede utilizar los fondos propios que tenía previstos para culminar la obra para mejorar el sistema de salud del interior que tantos problemas tiene”.
La decisión nacional de liberar fondos se relaciona sin dudas con la queja. Pero también el Gobierno provincial reaccionó del mismo modo en otro tema vinculado al Hospital, es decir, de manera espasmódica ante un estímulo. Fue cuando decidió comprar el tomógrafo luego de que se hiciera pública una campaña ciudadana para reunir fondos con tal propósito.

Huelga decir que los actos de gobierno, sobre todo en lo que respecta a beneficios relacionados con las necesidades de los sectores más vulnerables, no deberían decidirse en función de las quejas o exposiciones públicas, sino a partir de las prioridades que fijan las propias gestiones, ya sean nacionales, provinciales o municipales.

En otras palabras, que no sea necesario llorar para poder mamar.
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