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Rutas peligrosas al fin

26 de agosto de 2016 - 04:05 Por Redacción El Ancasti

La tragedia de tres docentes el fin de semana pasado en la ruta nacional 157 reactualizó la polémica en torno a las rutas catamarqueñas, tanto en lo que concierne a su mantenimiento y señalización, como a su trazado y estructura. En el caso puntual de ese accidente, lo que se puso en duda fueron las condiciones de la ruta, es decir, la parte que concierne estrictamente a Vialidad nacional. Y allí sobrevino la controversia. Para el organismo, la ruta está bien conservada, pero que por supuesto hay tramos que demandan una extrema precaución por parte de los conductores. En cambio, el intendente de Icaño, Pío Carletta, responsabilizó directamente al titular de Vialidad, Marcelo Patria, habló de una marcada "desidia e inacción" de este organismo y aseguró haber realizado gestiones para mejorar la ruta y hacer más obras complementarias. Patria le respondió que solo la dependencia a su cargo hizo gestiones al respecto ya que Carletta, como a otros intendentes, solamente les interesa recaudar con sus "kiosquitos”, dijo en alusión a los semáforos instalados sobre la ruta y a las multas que cobran a conductores desprevenidos, todo burdamente ilegal. Paralelamente, el intendente de Valle Viejo, Gustavo Jalile, fustigó al funcionario nacional por la falta de iluminación de la Circunvalación "Néstor Kirchner” y dijo que, por lo visto, "a algunos les da lo mismo que la gente muera o no”. Y en la última sesión de Diputados, el radical Miguel Vázquez Sastre cargó duramente contra Patria al afirmar que su gestión "ha fracasado” y citó el hecho de que este año, entre la ruta 157 y la 38 a la altura de la Circunvalación, se produjeron "14 muertes que se podrían haber evitado”.


Como si fuera poco, un grupo de intendentes aprovechó una reunión de la Comisión de Participación para cerrar filas en torno a Carletta, repudiar los dichos de Patria en su contra y anunciar el viaje de una comisión a Buenos Aires para plantear en el Gobierno central los "serios problemas” que tienen los intendentes en las jurisdicciones atravesadas por rutas nacionales y que la delegación local de Vialidad nacional no se ocupa de solucionar. Sin dudas, fue una de las peores semanas de Patria desde que está al frente del organismo, hace ya 8 años. De hecho, el único apoyo que recibió fue el del senador de Belén, Jorge Solá Jais, quien lo conoce desde su gestión al frente de Vialidad de Catamarca. El legislador se ocupó de decir lo que Patria piensa y no puede exteriorizar: que esta arremetida de los intendentes, tanto oficialistas como radicales, responde en realidad a una apetencia concreta por su sillón. De hecho, trascendió que desde ambas fuerzas políticas habían sugerido nombres al gobierno de Mauricio Macri para reemplazar a Patria, aunque, según dijo Solá Jais, este fue confirmado en el cargo por las nuevas autoridades. Sobre la pertenencia política de Patria no hay lecturas unánimes. Fue funcionario de Eduardo Brizuela del Moral en la intendencia capitalina y luego, a propuesta de él, lo designaron en Vialidad nacional en 2008. Eran los años de la transversalidad kirchnerista. A partir de entonces, se convirtió en un niño mimado del extinto Armando "Bombón” Mercado, quien no ahorraba elogios para Patria.


Pero más allá de los condimentos políticos y de las explicaciones técnicas, lo rigurosamente cierto es que las rutas catamarqueñas, tanto nacionales como provinciales, son un verdadero peligro. La 157, en particular, es indefendible. Los tramos que se abren a partir de Recreo son transitados con frecuencia por camiones pesados de Loma Negra, de las petroleras y de los que transportan ganado, y por lo tanto su estado nunca es óptimo. Aparte tiene curvas y contracurvas que son de temer, y lo peor es que la ruta atraviesa el casco urbano de Recreo, y pasa enfrente de la planta de Arcor, donde circulan camiones, autos, motos, bicicletas y peatones. Se desconoce a ciencia cierta si se hicieron gestiones oficiales –y cuánta energía le pusieron- para cambiar el trazado de la ruta a esa altura o construir una circunvalación. Por otra parte, es comprensible el fastidio de Jalile con la circunvalación de la ruta 38: de noche es una boca de lobo y, por lo tanto, el riesgo de accidentes está maximizado. La obra de iluminación quedó en la foto de dos intendentes, un convenio y una licitación de la que no se conocen resultados. En suma, ya es hora de terminar con la politiquería y hacer algo concreto para que Catamarca tenga rutas seguras.

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