El presidente Mauricio Macri anunció la semana pasada la promoción de la carrera de enfermería en las instituciones terciarias y universitarias de la Argentina. Parecería, en principio, una noticia menor, cuya difusión pública no le corresponde al primer mandatario nacional, sino más bien a un funcionario de menor rango, vinculado a las áreas de Salud o Educación.
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Distorsiones a corregir
Pero en rigor la importancia del anuncio se relaciona con un problema que es preciso resolver con decisiones políticas de fondo: las distorsiones existentes en el sistema educativo del nivel superior respecto de la cantidad de egresados en las distintas carreras en función de las necesidades de profesionales de los distintos campos en la Argentina.
Según las cifras oficiales, faltan en nuestro país entre 25.000 y 40.000 enfermeros para cubrir la demanda general del servicio. Pero si se atendiese el reclamo del gremio de Sanidad, que demanda la reducción del régimen laboral diario a 6 horas de trabajo, el personal de enfermería que se necesita para cubrir todas las vacantes asciende a los 100.000.
Hay en algunas provincias de la Argentina un enfermero cada cinco médicos, aunque el promedio general indica que es uno cada dos. La proporción en la mayoría de los países es inversa: entre dos y cuatro enfermeros por cada médico.
Para subsanar el déficit, los centros médicos asistenciales, públicos y privados, recurren a empíricos, es decir, personal sin estudios terciarios que se han formado en la práctica, pero que carecen de los conocimientos teóricos necesarios para desarrollar las tareas con la eficiencia requerida.
Por eso la apuesta del gobierno nacional es lograr, en el mediano plazo, que en nuestro país egresen por año 50.000 enfermeros cada cuatro años.
Al mismo tiempo, crece el número de estudiantes y egresados de carreras en las que la demanda es baja por la superpoblación de profesionales, como por ejemplo abogados, licenciados en Ciencias Políticas o en Comunicación.
La intención del gobierno nacional es promover y difundir la carrera de enfermería entre los alumnos del nivel secundario. El incentivo mayor es la incorporación inmediata al mercado laboral. Pero lo que desalienta es el bajo nivel de las remuneraciones, de modo que deberá corregirse esta distorsión salarial si es que el objetivo es lograr mayor cantidad de interesados en estudiar la carrera y ejercer la profesión.
Lo que sucede en el caso de los enfermeros es aplicable también a otras profesiones. Argentina es un país en el que faltan, por ejemplo, ingenieros. Déficit que se originó en la destrucción de las escuelas técnicas ocurrida en los años noventa. En los últimos años se han dictado normas orientadas a revertir la tendencia, pero se requieren más políticas promocionales.
La política de fondo a aplicar requiere de un buen diagnóstico respecto de las necesidades que tiene el país. Y a partir de esa información generar estrategias sistemáticas para compatibilizar las políticas educativas con el mercado laboral y las metas de desarrollo nacional.
Una tarea para nada sencilla, pero absolutamente necesaria.