Ya es un lugar común afirmar que nuestra provincia es un reservorio arqueológico de trascendencia, con un gran potencial aún inexplorado.
Importantes avances se han registrado desde fines del siglo pasado hasta hoy, con el descubrimiento y puesta en valor de El Shincal de Quimivil y del Pueblo Perdido de la Quebrada, localizado a escasos kilómetros del centro de San Fernando del Valle de Catamarca.
Otros sitios de importancia no han tenido la atención de los mencionados, y corren peligro de que se sigan deteriorando. Un caso paradigmático es el lugar conocido como cueva de La Candelaria, en el departamento Ancasti, considerada como uno de los reservorios de arte rupestre más importantes de esta región del país.
Sin embargo, no solo es desconocido para el turismo y para los propios catamarqueños, sino que además se encuentra desprotegido, pues suelen ingresar a las cuevas personas que afectan el lugar e incluso se llevan pedazos de roca como souvenir, como publicó EL ANCASTI el año pasado.
De todos modos, pese a estas lamentables desatenciones, que deberán revertirse antes de que sea demasiado tarde, es justo reconocer el trabajo de revalorización de El Shincal que ha venido llevando adelante la Secretaría de Turismo desde hace dos años.
Las tareas incluyen, entre otras, el cierre perimetral del predio, lo que contribuirá a la preservación del espacio, ampliación y mejoras en el centro de interpretación y un nuevo edificio para el museo.
Como el propósito de este proyecto de puesta en valor es histórico-cultural pero también turístico, se ha dispuesto la delimitación de un circuito con senderos para que se desplacen los visitantes y la colocación de carteles explicativos.
El Shincal se encuentra cerca de la localidad de Londres y se accede a través de la Quebrada del río Quimivil. También existe un acceso que sale de la ruta nacional N° 40 y llega hasta el pie de la muralla. Fue construido y habitado por los incas entre 1470 y 1536. En las ruinas se conservan miradores, morteros y habitaciones.
En el caso del Pueblo Perdido de la Quebrada, las tareas de puesta en valor, encaradas en este caso por la Municipalidad de San Fernando del Valle de Catamarca, tienen casi una década. Allí también se montó un centro de interpretación y se efectuaron trabajos de mantenimiento y de preservación. Es hoy uno de los lugares de mayor atracción para el turismo que llega al Valle Central.
Ambos sitios representan una porción de la enorme riqueza arqueológica de la provincia. A lo largo y ancho del territorio catamarqueño se encuentran pequeños y medianos reservorios de fuerte impronta cultural, cuya investigación permitirá reconstruir la vida de los pueblos que habitaban la región en la época precolombina.
Considerando que hace apenas medio siglo no había registros ni de El Shincal ni de El Pueblo Perdido de la Quebrada, se advertirá que si se pone el énfasis en continuar con la exploración de sitios arqueológicos, que luego se preserven y pongan en valor, el potencial histórico, cultural y turístico de Catamarca es de una gran envergadura.
Se trata de un desafío que debe encararse con seriedad y responsabilidad, aprendiendo de los errores y las omisiones, y replicando experiencias como las destacadas más arriba.