La facturación en supermercados se contrajo en julio 2,1 por ciento frente al mismo período del año pasado. Las cifras publicadas por el Indec están expresadas en cantidades, o sea que descuentan el impacto de la inflación sobre las ventas.
La facturación en supermercados se contrajo en julio 2,1 por ciento frente al mismo período del año pasado. Las cifras publicadas por el Indec están expresadas en cantidades, o sea que descuentan el impacto de la inflación sobre las ventas.
Los datos del organismo estadístico no permiten determinar la magnitud de la caída acumulada en los primeros siete meses del año ya que recién comenzó a ofrecer sus mediciones en términos reales en abril. Los cuatro datos disponibles muestran mermas interanuales.
En las principales cadenas de supermercados tienen lugar ajustes de personal y cierres de sucursales. Los datos del informe oficial dan cuenta que las empresas del sector despidieron 1353 cajeros y repositores en relación a julio de 2016.
El comportamiento de las ventas en los principales shoppings del país es similar al observado en las cadenas de supermercados. De hecho, en julio coincidió la magnitud de la caída en la facturación al mostrar un rojo de 2,1 por ciento en términos reales.
Para el Instituto de Trabajo y Economía (ITE) de la Fundación Germán Abdala, el anémico desempeño del consumo masivo se explica por una transformación en la estructura laboral. La recuperación del empleo privado registrado, explican los economistas del ITE, no solo es débil sino que además se modificó su composición, reemplazando puestos de ingresos altos por empleos de menor remuneración.