Una adolescente fue hallada muerta de un disparo de bala en la cabeza. Y esta madrugada, los fiscales de Santiago del Estero y de Santa Fe concertaban el traslado del único detenido, el novio, de 18 años, quien la habría ultimado, reticente en que abriera los ojos a la vida un embarazo que transitaba su séptima estación.
El nuevo femicidio que shockea a la provincia de Santiago del Estero, tuvo como epicentro el paraje Las Arenas, situado a la vera de la ruta 98; a 8 kilómetros de Cuatro Bocas, a 50 de Bandera (Belgrano) y a más de 350 de la capital. La víctima fue identificada como Dalma Barreto, cuyos familiares la llamaban cariñosamente "Toti".
El sospechoso es Daniel Amaya. El escenario que hoy moviliza a la fuerza policial-judicial se sitúa en el límite de ambas provincias. La ruta define a los habitantes de una u otra geografía. Más que nunca, el progreso de la investigación estaba dado por los tiempos de la Justicia santafesina.
Siempre en función del proceso, cinco meses atrás Dalma y Daniel informaron a los Barreto que irían por un trámite; mintieron y se trasladaron a un médico. Se sabe que Daniel pidió a un profesional que le practicara un aborto a su novia, pero el doctor dijo no, al igual que ella. Sobrevino una ruptura y la joven confesó a su familia que esperaba una beba de Daniel.
Él impuso mayor distancia de Dalma, pero con intermitencias le enviaba whatsapp prometiéndole que en poco tiempo volverían a encontrarse.
Después de largas noches de silencio, anteanoche la habría citado a unos maizales, apenas a 250 metros del hogar. "Ya vengo mami, voy a verlo a Daniel", habría dicho Dalma, sin imaginar que serían sus últimas palabras. Paradojas de la vida, aquella jovencita tan estructurada tuvo en un instante de "audacia", el mayor de sus errores.
Cerca de la 1 de la madrugada, tomó su celular y marchó al encuentro de su novio y padre de su hija, a la cual ya había elegido un nombre: Gretel. Llevaba en su mano una medallita y su celular. ¿Qué sucedió? Sólo la pareja lo sabe, pero una de ellas no vive ya para contarlo.
A las 6 de la mañana, la madre encontró el cuerpo de Dalma con sangre casi seca. A su lado, bien pronunciadas, las huellas de la motocicleta en la que Daniel unía ambas provincias en tiempos de amor y promesas.