CÓRDOBA- En medio de la polémica por la quita de pensiones
por invalidez -que el gobierno prometió revisar para detectar casos en que
fueron "mal sacadas"- dos comunas de esta provincia aparecen, según
la denuncia del Gobierno, con más beneficios otorgados que habitantes
radicados. Se trata de Guanaco Muerto (en el norte, departamento Cruz del Eje)
y La Rinconada (en el departamento Río Seco).
La ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley , aseguró
que en Guanaco Muerto "el 120 por ciento de la población" tiene esos
subsidios. Desde la delegación cordobesa del Ministerio de Desarrollo Social
dijeron a LA NACION que en La Rinconada la situación es similar.
El esquema sigue el mismo patrón que publicó en septiembre
pasado este diario cuando reveló que, según datos oficiales, en la Argentina se
pagaban 1.037.931 pensiones no contributivas por invalidez, el equivalente al
2,58% de la población total y al 6,9% de la Económicamente Activa (PEA).
El modelo implicaba que gente de pueblos vecinos se
trasladaban a los lugares donde era "más fácil" tramitar la pensión,
lo que implicaba un centro de salud vinculado al poder político donde se
simplificaba la obtención del certificado o profesionales dispuestos a firmar una
discapacidad del 76% o más.
En Córdoba -donde en las últimas semanas se canceló el 4% de
los beneficios- los mayores problemas se detectaron en Guanaco Muerto. Se trata
de un poblado de unas pocas casas en dos manzanas y otras dispersas en la zona
rural. Es una zona paupérrima casi desértica, en la que los pobladores que
trabajan (la mayoría en "changas") van a Cruz del Eje, a 35
kilómetros.
Es toda una zona donde el Mal de Chagas es endémico y los
certificados por esa enfermedad son los que, en su mayoría, se usan para
tramitar las pensiones por discapacidad. Uno de los debates es que, con esa
afección controlada, el nivel de incapacidad no alcanza al 76% exigido.
Según la Comisión de Pensiones se entregaron 480 subsidios
por invalidez en ese paraje donde la población es de 320 habitantes conforme al
censo 2010. Para Domingo Soria, jefe comunal desde hace 14 años por el
peronismo, su último recuento marca 699 personas, con un ejido municipal de 40
kilómetros con muchos parajes dispersos, por lo que estima que en total son
unas 1.400 personas.
"Hace dos años estuvieron auditores y nos mostraron
padrones, los acompañamos a algunos parajes -dice a LA NACION-. Había mucha
gente que ya no vivía en la zona y que ya estaba directamente jubilada. La
gente se está yendo porque no hay futuro. Habría que pagarles para que se
queden".
"Es un tema político. Estoy tranquilo con eso. Le hemos
dado la pensión sólo a los que la necesitan", dijo en diálogo con Radio
Mitre.
En La Rinconada -pueblo de similares características- la
facilidad para conseguir la pensión hizo que habitantes de algunas poblaciones
santiagueñas cercanas cambiaran de domicilio por un tiempo e hicieran el
trámite.
Por ejemplo, en Ojo de Agua, ciudad santiagueña de unos 8000
habitantes en el límite con Córdoba, desde la Municipalidad estiman que en la
última década se entregaron unas 3000 pensiones no contributivas, la mayoría
por invalidez.
El ex intendente Rodolfo Capellini (peronista del Frente
Cívico) reconoció a LA NACION que en su gestión -2006 al 2014, antes ocupó el
cargo entre 1991 y 1995- se "trabajó fuerte" en esa área: "No
soy nadie para negarme, si una persona tenía derecho a acceder, receptábamos la
documentación y la mandábamos a un Centro de Referencia de Desarrollo Social;
muchas volvían y muchas salieron".
En el diálogo admitió que "venían de departamentos
vecinos y del norte cordobés, cambiaban el domicilio y cuando se pensionaban,
volvían". Ante la observación de este diario de que se trata de una
maniobra irregular, respondió: "No dependía de nosotros". Insistió en
que una asistente social explicaba a la gente "en detalle los
inconvenientes que podía tener al buscar empleo".
El año pasado, cuando el diario LA NACION publicó una nota
sobre esta situación, desde el Ministerio de Desarrollo Social aseguraron que
"se estuvo revisando todo; cada caso está firmado por el médico y un
asistente social".
Después, desde distintas fuerzas políticas -incluido el
oficialismo- dijeron que pedirían auditorías, informes y revisiones porque
había evidencias de un manejo discrecional.