Los más de 50 mil cosecheros y embaladores que producen la fruta, que se encuentran en negro y tercerizados en la gran mayoría de los empaques y fincas, tienen un salario de bolsillo de $7.684 mensuales para una jornada de ocho horas diarias (la mitad de la canasta de pobreza provincial) y un compuesto salarial mayormente variable (70%) que promueve cada vez más intensos ritmos de trabajo. Las jornadas sin problemas se estiran a las trece y hasta catorce horas en las cosechas del interior.
"Durante la temporada Citrícola 2016 percibimos sueldo promedio de solo 5000 pesos, y además en condiciones de trabajo terribles", denunciaron los trabajadores.
La Asociación Tucumana del Citrus fijó el techo salarial planteado por Macri y ofreció un 18 % de inicio en marzo más un 3 % en Julio, monto y fecha inaceptable porque en agosto termina la temporada.
El Movimiento de Obreros Rurales 8 de Octubre, lanzó un paro. La medida puso en estado de alerta a las empresas que ofrecieron un 29 % a partir marzo dividido en fijo y variable. Lo que transforma el aumento en poco menos del 26 % para la parte variable que es la más importante por ser a destajo, (por unidad cosechada).