Los asesores de Macri admitieron estar "desbordados"
Evalúan cambios en algunos procedimientos internos, como la definición de temas prioritarios y un esquema de "doble control". "Se están haciendo bien las cosas. Nos duelen las críticas, pero nos exigen", manifestaron.
"Estamos desbordados", reconoció ante LA NACIÓN uno de los principales asesores del presidente Mauricio Macri . Apenas habían pasado dos horas de la
conferencia de prensa que dio el último jueves el jefe del Estado, en la que
hizo pública la decisión de dar marcha atrás con el ajuste en las jubilaciones
y el acuerdo por la deuda con Correo Argentino.
Ésa es una de las
principales razones que argumentan puertas adentro del Gobierno para explicar
las últimas equivocaciones que provocaron que el Presidente tenga que salir a
dar la cara por su equipo.
La multiplicidad de
temas y la carga de trabajo sobre sólo unos pocos funcionarios hicieron que
fallara el control interno. Por este motivo, Macri y sus colaboradores están
revisando el proceso de toma de decisiones.
"Nos llegan 100
temas para resolver por día. Tenemos que entender que sólo podemos resolver
cinco. Cuando haces más de lo que podés, es cuando empiezan los errores",
admitieron cerca del Presidente.
En los despachos de la
Casa Rosada reconocieron que no pueden con todo y explicaron que evaluarán las
prioridades. "Eventualmente no haremos más de lo que se puede",
aceptó uno de los hombres de máxima confianza de Macri.
Los encargados de
seguir los avances del proceso de metas y de la gestión son el jefe de Gabinete,
Marcos Peña, y los secretarios de Coordinación Interministerial, Mario Quintana
, y de Coordinación de Políticas Públicas, Gustavo Lopetegui, el tridente que
el Presidente calificó como sus "ojos e inteligencia". En ellos tres
está depositada gran parte de la carga, y por eso muchas veces se produce un
exceso de concentración.
"Las fallas no
son por falta de control, es más complejo que eso. Y sobre todo porque de la
enorme cantidad de temas que decidimos todos los días los que se perciben como
errores son muy minoritarios, lo cual no quita que sea mejor evitarlos", explicó
a LA NACION uno de los hombres con acceso diario al despacho presidencial.
Pese a atravesar una
de las peores semanas desde que Macri se hizo cargo del Poder Ejecutivo, con el
correr de los días la tensión interna disminuyó y la valoración sobre la
gestión volvió a destacarse.
"Se están haciendo bien las cosas. Nos duelen las
críticas, pero nos exigen como si fuéramos Suiza. Pareciera que es
políticamente incorrecto que a Mauricio [Macri] le vaya bien. No nos reconocen
una, estamos dolidos...", se quejó otro de los hombres más cercanos a
Macri.
En el listado que enumeró el funcionario aparecen "la
salida del cepo, la baja de la inflación, la reparación histórica para los
jubilados y la vuelta al mundo; todo en sólo 14 meses".
Uno de los mecanismos que se están considerando es ejercer
una especie de "doble control" sobre temas específicos. Especialmente
en los temas sensibles, como el acuerdo entre el Estado y el Grupo Macri para
cerrar el concurso preventivo del Correo Argentino. Si bien están revisando si
reorganizan las prioridades, hay algo que el Gobierno no modificará: el método
de la prueba y el error. Eso es parte del ADN macrista y no se negocia.
"Tenemos que tratar de cometer cada vez menos errores, insisto, de
procedimiento, no de política, porque acá no se discute si hubo mala intención.
No somos un gobierno infalible. Errores los gobiernos cometen
permanentemente", dijo ayer a Radio Nacional el ministro del Interior,
Rogelio Frigerio.
La semana que pasó dejó varios heridos entre los colaboradores
del Presidente. Entre ellos se destacó el titular de la Anses, Emilio
Basavilbaso, encargado de explicar los porqués y los alcances de los cambios en
la manera de aplicar el cálculo de la movilidad. Desde la Casa de Gobierno le
reprocharon que no supiera explicar la medida.
Pero lo cierto es que dentro del Gobierno también cargan la
responsabilidad sobre el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, quien vio en
esa medida una oportunidad para aliviar las cuentas públicas y bajar, aunque
sea un poco, el déficit fiscal.
Oscar Aguad, el ministro de Comunicaciones, también se llevó
un reto. Es que ninguno de los integrantes del trío que componen
Peña-Quintana-Lopetegui recuerda haber hablado del tema Correo con Aguad. Peña
deslizó que el ministro "algo le había comentado", pero lo cierto es
que el tema, que se debería haber tratado en junio, pasó "bajo el
radar". Pero, al menos por ahora, nada de lo que ocurrió hizo mella en el
poder del trío.
En el Gobierno también están molestos por las repercusiones
mediáticas que tuvieron las marchas y contramarchas de las decisiones
presidenciales, algo que deja al descubierto el impacto que tuvo dentro de la
administración nacional.
"Todos critican por lo del Correo y la Anses, pero nadie
destaca que esta semana sacamos la reforma al régimen de las ART", dijo,
con una mezcla de lamento y reproche, un funcionario que estuvo involucrado en
la contención del equipo presidencial en los últimos días.
Pasó una semana difícil para el Gobierno producto de errores
propios. El jefe del Estado lo reconoció, aunque también destacó que todo se
generó en un contexto especial: ya se lanzó la campaña electoral. Eso sí,
"fueron días bravos", concedieron fuentes oficiales.