Violentos disturbios dentro y fuera del congreso

Cayó la reforma jubilatoria en medio de descomunal escándalo

Elisa Carrió pidió suspender la sesión en Diputados por el creciente descontrol en el parlamento y en las calles. Cuestionan el quórum de Cambiemos.
15 de diciembre de 2017 - 04:12 Por Redacción El Ancasti

La sesión especial convocada para ayer por el presidente Mauricio Macri para debatir la reforma previsional en la Cámara de Diputados, terminó en escándalo adentro y afuera del Congreso, con enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y piqueteros, periodistas, diputados opositores, gremialistas y referentes de distintas agrupaciones políticas y organizaciones sociales. 

Finalmente, la sesión a la que asistieron para votar a favor los diputados catamarqueños Gustavo Saadi, Silvina Ginocchio, Orieta Vera y Eduardo Brizuela del Moral, fue levantada apenas iniciaba la tarde en medio de un lamentable marco, que incluyó serios incidentes en las afueras del Congreso, con gases lacrimógenos, balas de goma, pedradas, autos incendiados, y gritos, insultos y empujones dentro del recinto.

El clima de tensión se vivió dentro y fuera del edificio del Congreso, que estuvo fuertemente blindado por un descomunal operativo de seguridad dispuesto para frenar a los manifestantes convocados en las inmediaciones, para protestar contra la reforma.

Por los incidentes hubo al menos 24 personas detenidas, decenas de civiles heridos y 15 móviles de Gendarmería dañados. 

Al poner en duda la cantidad de diputados con los que el oficialismo alcanzó el quórum y asegurar que el tiempo reglamentario de demora respecto de la hora de convocatoria se había excedido, los legisladores de la oposición reclamaron la suspensión del debate apenas comenzado. Se produjeron momentos de extrema tensión cuando varios diputados del Frente para la Victoria se acercaron al presidente de la Cámara baja, Emilio Monzó, en momentos en que éste insistía en dar luz verde a la sesión en un contexto de "violencia institucional" puertas afuera del Palacio Legislativo. En un arrebato de furia, el diputado Leopoldo Moreau le gritó "pelotudo" a Monzó, y éste amagó con responderle con golpes de puño, pero fue contenido por sus secretarios para evitar que la situación pasara a mayores.
Minutos después, el jefe de bloque del PRO, Nicolás Massot, caldeó aún más los ánimos al señalar, con la voz en alto, que "los gritos y patoterismo no son democráticos", y pidió a la oposición que ocupe sus bancas para dar el debate. Al dirigirse a Monzó, la jefa del bloque del Frente Renovador- UNA, Graciela Camaño señaló: "Presidente, no siga pasando vergüenza, no tiene quórum, en el reglamento no va a encontrar nada".

En medio del escandaloso escenario que tomaba temperatura a cada minuto que pasaba, la líder de la Coalición Cívica y diputada oficialista, Elisa Carrió, pidió levantar la sesión especial al considerar que no estaban dadas las condiciones para proseguir.

"Lo peor que puede hacer una cámara de Diputados es sesionar en este ambiente de violencia que no ha sido generado por el interbloque de Cambiemos", dijo Carrió. "La violencia se opone a la Constitución y la paz, y como nosotros rechazamos a violencia, yo le pido al señor presidente que levante esta sesión escandalosa", agregó. 

"Nosotros no vamos a contestar a su violencia con nuestra violencia", apuntó y desafió a la oposición: "Vamos a ganar esta votación, esta semana o la otra. Y va a haber compensación a los diputados". Anteriormente, el oficialismo había logrado un dudoso y momentáneo quórum para debatir el proyecto oficial luego de más de media hora del horario de convocatoria, lo cual fue advertido por la oposición como un hecho antirreglamentario. 

La diputada nacional de Libres del Sur Victoria Donda, quien el día de ayer sufrió heridas en su tobillo por parte de personal de fuerzas de seguridad, denunció: "Estaban sentados diputados que no podían estar porque no habían jurado".

Se refería a Astrid Hummel y al porteño Jorge Enriquez, el reemplazante de Joanna Picetti, quien fue impedida por la Justicia para asumir su banca por una causa de maltrato infantil. Sin embargo, Enríquez y Hummel negaron terminantemente haberse sentado en las bancas para aportar al quórum. 

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