Decenas de miles de manifestantes salieron de nuevo a la calle ayer, por cuarto día consecutivo, en Oriente Medio y en otras partes del mundo, para protestar contra la polémica decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de reconocer Jerusalén como capital de Israel. En el cuarto día de enfrentamientos y protestas en los Territorios Palestinos, donde murieron cuatro palestinos, y de manifestaciones en varios países, el papa Francisco volvió a llamar a la "sensatez" y la "prudencia de todos" para "evitar una nueva espiral de violencia".
Prueba de la exacerbación de las tensiones, un palestino apuñaló e hirió de gravedad a un agente de seguridad israelí en Jerusalén, según la policía, que trató el ataque de "terrorista".
En el plano diplomático, las acusaciones también continuaban, desde que el miércoles Trump hiciera su controvertida declaración, rompiendo con décadas de diplomacia internacional y estadounidense. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, que quiere posicionarse como heraldo de la causa palestina, afirmó que su país "no abandonará Jerusalén a un Estado que asesina niños". De visita en París para reunirse con el presidente francés, Emmanuel Macron, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, acusó a Europa de "hipocresía" y le reprochó no condenar los disparos de cohetes palestinos contra Israel.
"Siempre ha sido nuestra capital", afirmó Netanyahu, que también criticó a Erdogan y dijo que no iba a recibir lecciones de moral de "un dirigente que bombardea pueblos kurdos en Turquía, que encarcela a periodistas, ayuda a Irán a sortear las sanciones internacionales y ayuda a los terroristas". El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, dijo a la cadena CNN que "la decisión tomada el miércoles puede poner en peligro los esfuerzos para poner fin al conflicto". Varias protestas tuvieron lugar en el acceso a la ciudad de Belén, en Cisjordania ocupada, donde se produjeron enfrentamientos con soldados israelíes.