Dos semanas después de
anunciar que traería al país los $ 18 millones depositados en un banco de Bahamas, el presidente Mauricio Macri invirtió ese dinero
en bonos argentinos. "Para demostrar su confianza en la economía y en el
país, transformó ese dinero en bonos argentinos. Esos fondos ya están
acá", confirmaron ayer a LA NACION muy cerca del Presidente.
Con la medida, el
primer mandatario intenta acallar las críticas que surgieron al momento de
conocerse su declaración jurada, en la que explicitaba la existencia de esa
cuenta en las Bahamas, país considerado un paraíso fiscal.
A través de sus
voceros, el Presidente explicó que se trataba "del mismo dinero declarado
en cuentas en Suiza y Estados Unidos" en sus declaraciones anteriores.
"Lo que sucedió es que (el banco suizo) Julius Baer compró Merrill Lynch y
cambió su domicilio a las Bahamas. Es sólo un cambio legal de su agente
financiero", explicaron en ese entonces sus voceros, un argumento que el
Presidente hizo suyo cuando visitó la sala de periodistas de la Casa Rosada
para anunciar que traería el dinero que mantenía fuera del país. Allí dijo que
compraría "Letras del Tesoro argentino" como las que el Gobierno
ofreció para endeudarse en los mercados internacionales.
La aparición de la
cuenta en las Bahamas coincidió además con el envío al Congreso del
megaproyecto que incluye el blanqueo de capitales radicados en el exterior como
modo de afrontar el pago de sentencias a más de dos millones de jubilados, la
otra parte importante de la ley que mañana se debatirá en la Cámara de
Diputados.
El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, había aclarado que "los
funcionarios deben ser los primeros en tener el gesto" de traer sus
dólares del exterior, horas antes del anuncio presidencial.
Según las
declaraciones juradas de bienes presentadas a la Oficina Anticorrupción, son
varios los miembros del gabinete que tienen dinero declarado en el Exterior,
entre ellos los ministros de Energía, Juan José Aranguren; de Hacienda, Alfonso
Prat-Gay; la canciller Susana Malcorra, y el titular del Banco Central,
Federico Sturzenegger. Ayer, el titular del Banco Nación, Carlos Melconian,
defendió tener el 85 por ciento de sus ahorros en el exterior, "como
todos, como muchos de los argentinos".
El dinero a repatriar,
como esbozan los funcionarios, tiene un objetivo múltiple: pagar las sentencias
a jubilados y ayudar a mantener los planes económicos del Gobierno, que espera
una baja sostenida de la inflación para el inminente segundo semestre del año.
Con relación a la
situación social generada por los aumentos de tarifas y los incrementos de
precios, el Gobierno dice estar tomando "todas las medidas que se pueden
tomar", con el "refuerzo de ayuda alimentaria y mucha más presencia
del Estado que durante el kirchnerismo". Macri confía en que la
gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal y la ministra de Desarrollo Social,
Carolina Stanley, "juegan de memoria" luego de sus largos años
ocupándose de esas problemáticas en el ámbito porteño.
"No hay ninguna
posibilidad de un episodio de estallido grave", suele decir el Presidente,
según cuentan a su lado. Y adjudican a una "minoría" integrada por
"cuatro intendentes y quienes siguen leales a Cristina (Kirchner)"
algunos episodios violentos, como la aparición de manifestantes encapuchados
que reclamaron más planes sociales el viernes frente al Obelisco porteño.
Al margen de la
preocupación por lo social, en el Gobierno advierten señales positivas, a pesar
de que la crisis brasileña "nos cuesta un punto y medio de
crecimiento", según números que maneja el Presidente.
"La obra pública
ya comenzó, vamos a duplicar la cantidad de autopistas. Y eso es laburo bueno,
obras de las buenas", afirmaron cerca del primer mandatario. Las empresas
de telefonía, adelantaron en Casa Rosada, anunciarán la semana próxima
inversiones por US$ 4000 para los próximos años. ¿Y el empleo? "Se está
recuperando de manera despareja, es según el sector. No hay ola de
desempleo", repiten en un despacho cercano al presidencial, en respuesta a
la "ola" que el gremialista Antonio Caló esbozó en un encuentro con
Macri y que le valió el enojo presidencial.
"Este es un mundo
dónde faltan las buenas noticias. Por eso Argentina tiene al presidente del
2016", se ufanan en los despacho oficiales. "Nadie puede creer que
hayamos transformado tanto en sólo seis meses", afirmaron ayer cerca del
Presidente, que a partir de la noche de hoy paseará su optimismo al llegar a
Colombia para su primera visita de Estado, donde se reunirá con su par Juan Manuel
Santos.