Luego, Macri y Obama mantendrán una reunión bilateral a solas en el despacho presidencial y una segunda reunión bilateral a la que se sumarán a los presidentes cinco ministros de cada país, para la firma de convenios. No se descarta que Macri invite a su par estadounidense a recorrer distintos salones históricos de la Casa de Gobierno.
Altas fuentes oficiales confirmaron que 1200 efectivos de la Policía Federal estarán abocados a su protección entre sus visitas a la Ciudad y Bariloche, apoyados por patrulleros, motos y helicópteros de la fuerza. Intervendrán efectivos de Gendarmería, Prefectura y la Policía de Seguridad Aeroportuaria. La Policía Metropolitana tendrá una participación minoritaria en el aparato de custodia.
Las mismas fuentes aseguran que la Agencia Federal de Inteligencia tiene un rol asignado. Por otra parte, voces oficiales niegan de forma un tanto esquiva una reunión con figuras locales del FBI con respecto a la visita de Obama. De todos modos, no sería extraño: la ministra de Seguridad Patricia Bullrich se reunió con autoridades de los EEUU en su visita a Washington a fines del mes pasado.
Por lo pronto, Bullrich ya tiene su rol en el operativo Obama: será la principal autoridad de un doble comando integrado por funcionarios argentinos y estadounidenses. Aun así, la seguridad más inmediata para Obama estará a cargo del servicio secreto de su país: vigilará los dos "anillos perimetrales" más cercanos al mandatario, con un número trascendido de más de 300 agentes. La PFA y Gendarmería actuarán en el tercero, con un cuarto también en el diagrama.
El hermetismo en el Gobierno en cuanto al diseño geográfico mismo del operativo, es decir cuánto mide un anillo, es notable. Habría cerca de 750 efectivos para la visita de Obama en el hotel Llao Llao en Bariloche, 250 de ellos provenientes de la policía provincial.