La demanda de productos industriales de fabricación nacional en el mercado interno acumuló entre enero y septiembre una caída de 8,3 por ciento en relación al mismo período el año pasado. Los datos corresponden al Índice Hecho en Argentina (IHA), un nuevo indicador elaborado desde la carrera de Economía del Desarrollo de la Universidad de Quilmes.
El IHA difiere de las estadísticas públicas y privadas para el consumo ya que no contempla las importaciones ni las exportaciones y ofrece así una estimación para el consumo interno de "productos nacionales”. La caída observada durante los primeros tres trimestres de 2016 se presenta como la más significativa de los últimos doce años.
Como para su elaboración se utilizan las bases oficiales es posible estimar su desempeño desde 2004. Si la trayectoria observada durante los primeros nueve meses del año se confirma, la merma del consumo como consecuencia de la recesión superará con amplitud los otros dos episodios de contracción recientes: en 2009 el consumo de bienes nacionales retrocedió 5,4 por ciento y durante 2014 la contracción llegó a 4,6 por ciento.
El informe del MideAR-UNQ advierte además sobre el incremento en la participación de los bienes importados en el consumo nacional. De acuerdo a los investigadores, el "coeficiente de importaciones” llegó a 20,3 por ciento, un aumento de 1,8 puntos porcentuales en relación al mismo período el año anterior.
El consumo privado es el principal componente del PIB. Alcanza las tres cuartas partes del Producto mientras que la porción restante se divide entre los otros componentes de la demanda agregada: el gasto público, la inversión y las exportaciones netas. Ese protagonismo del consumo expone que, más allá de las iniciativas oficiales para "volver al mundo” (exportaciones) y "seducir al capital” (inversiones), el crecimiento depende de una expansión del mercado interno liderada por la mejora en los salarios y los niveles de empleo.
Los últimos datos publicados por el Indec mostraron una contracción del PIB del orden del 1,7 por ciento durante el primer semestre en relación al mismo período el año pasado. Al analizar el desempeño de cada uno de los componentes del PIB, las estimaciones oficiales arrojaron que un aumento del 0,7 por ciento en el consumo privado.
Ese comportamiento expansivo contrasta con toda la información desagregada y sectorial publicada en lo que va del año por el organismo estadístico oficial, consultoras privadas y cámaras empresarias.
El IHA ofrece una herramienta alternativa para dimensionar el rol del consumo en la dinámica recesiva. La caída de la demanda doméstica de bienes de fabricación nacional alcanza a todos eslabones del entramado industrial. De acuerdo con las estimaciones realizadas en el marco del "Mapa de indicadores del desarrollo de la Argentina” (MideAR-UNQ), los sectores con peor desempeño acumulado durante los primeros nueve meses del año fueron: metales comunes (-16 por ciento), minerales no metálicos (-10), maquinaria y equipo (-9) y alimentos (-9).
Las estimaciones del equipo coordinado por el economista German Herrera Bartis de la UNQ no solo son indicativas de la capacidad de consumo de la población sino que ofrecen una evaluación del contexto productivo ya que, en promedio, el 85 por ciento de la producción manufacturera se destina al mercado doméstico.
En ese sentido, el primer informe del IHA advierte que "la producción industrial nacional enfrenta una situación crítica en la que se conjugan dos elementos negativos: por un lado, la fuerte contracción en la capacidad de consumo de la población en un año en que los salarios y las jubilaciones quedaron relegados en relación a la evolución de la inflación y, a la vez, la creciente participación de los bienes importados en el mercado doméstico”.