La última de las aeronaves de la flota presidencial es el Tango 04, un Boeing 737/500 fabricado en 1993 que el Estado comparte con Aerolíneas Argentinas y que también está fuera de servicio por falta de entrenamiento de su tripulación. El mantenimiento depende en forma exclusiva de la aerolínea estatal: solo en el último año, según el relevamiento oficial, "Aerolíneas facturó 30 millones de pesos" por el mantenimiento de la misma. Es una nave apta solo para vuelos regionales: tiene un alcance de 4.444 kilómetros.